Estas son notas que me obligo a escribir. Conforman los textos más básicos sobre la temática a publicar en un documento futuro, si ese futuro alguna vez me llegue. Dadas las circunstancias actuales, dudo de que me dejen publicarlo de forma completa, pero aunque solo una persona más haya podido leer estas notas, habrá valido el tremendo riesgo.

No recomiendo leer más de esta entrada a todas aquellas personas que no están dispuestos a jugarsela.

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Parte 1

Título:

Reconocimiento

Subtítulo:

Estés dónde estés, dime cuántas salidas tienes ahora mismo

Texto:

Mira a tu alrededor. Quizá estés en tu casa. O en una oficina. O en el metro. O en la calle. O en un bosque. Cuenta los caminos o salidas que tienes a tu disposición. En tu habitación quizá haya una o dos. En tu casa quizá 8 a 15. En la calle 50 a 100. En el bosque 2300 a 7300. Quizá más, quizá menos en cada caso y lugar. Son finitas. Es decir, que son limitadas. Incluso si te imaginas a la parte plana de la tierra en la que vives, llegarán a ser finitas en cuanto alcances las zonas prohibidas, vetadas y vigiladas del supuesto polo sur. ¿El espacio? No hay espacio. Ya sabes que no hay salida por arriba, y también sabes que no hay tampoco perforando hacía abajo. La única salida que te ofrece la vida es la muerte, y también sabes ya que esa no es una salida, sino la unión del bucle en el que te tienen atrapado.

 

Título:

Reconocimiento

Subtítulo:

Revisa tus sueños y dime como sueles salir

Texto:

En cambio, cuando sueñas, eres capaz de salir de una habitación de formas infinitas. Puedes volar, puedes teletransportarte, puedes meterte por una rendija minúscula, puedes olvidar dónde estabas y acordarte al despertar que de alguna forma saliste. No hay limitación alguna. Puedes morir en sueños y seguir soñando de forma ipso facto, tan vivo como siempre. No hay quien te atrape, condicione o limite. ¿El polo sur y sus fronteras? ¿El espacio? Te da igual, eres tú quien crea todos los espacios, cuando quieres, como quieres, y todas las veces que quieres.

 

Título:

Reconocimiento

Subtítulo:

No se puede ser más falso que en la realidad

Texto:

No, no puedes ser más falso que en la realidad. Es un estado brutalmente limitado. Te limita en general con todo tipo de impedimientos, problemas y contratiempos. Te limita a título individual. Si te adaptas, no te sirve, porque la adaptación a los límites es una mentira más. No hay. Lo que hay es un programa que te reconoce como persona especial, un peligro, y va a por ti. Cuando más sensible seas, más hará por eliminarte, pero antes se asegurará que al volver a nacer no seas ni una sombra de lo que fuiste en tu vida pasada. Te machaca, y permíteme decirtelo, lo consigue en 999 de 1000 casos. Todo aquel que optó por adaptarse, por ejemplo. Todo aquel que optó por dejar de ser bueno, profundamente bueno, profundamente compasivo, profundamente soñador. Quizá solo un poco, pero ese poco no lo recuperas en tu siguiente vida. El programa de la realidad es mega eficaz.

¿No lo sabías? Ház la prueba. Simplemente deja de hacer alguna de esas “adaptaciones”, es decir simplemente deja de hacer algo malo que estés haciendo. Poca cosa, un detalle menos en tu currículum de malvado. Sí, tu. O yo. Da igual cuán bueno te crees, tu bien sabes que cosas no deberías hacer, o que cosas dejaste de hacer. Inviértelo durante unos días. Una sola cosilla nefasta, durante 72 horas.

El programa te machacarará. Tu vida se volverá un infierno. No te habías adaptado, sino que cumpliste con las órdenes del programa hasta comenzar con la dieta de maldad durante 72 horas. Ni siquiera una dieta completa, simplemente un trocito de obesidad horrenda… y todo el mundo se te cae encima.

Esa es la prueba de lo que hablo. No hay adaptación. Sólo hay quienes renuncian a ser ellos mismos a favor de cumplir con las instrucciones del programa de ser como el programa quiere que sean. Nadie se libra. Nadie.

Piénsalo. En un mundo feroz, terrible y lleno de sufrimiento, maldad y terror constante… es cuando tendríamos que ser todos superamables con todos y todo. Eso sería lo normal, pero claro… no se dará nunca, porque hay un programa que lo impide constante y tortuosamente.

 

Título:

Reconocimiento

Subtítulo:

Dónde el programa fracasa

Texto:

En tus sueños es dónde el programa tiene grandes dificultades para seguirte o obligarte. Lo logra en parte, básicamente cuando estás a punto de despertar y el programa modifica tus recuerdos de los sueños para hacerlo parecer otra cosa. Ese momento lo puedes ver en cualquier encefalograma, en cualquier ser vivo. El programa aprovecha tu despertar para hacerte olvidar, y a medida que avanza el día, incluso para olvidar por completo lo que soñaste. Tu lo sabes. Lo experimentas todos los días.

El programa no te puede seguir al mundo de los sueños. Sólo puede esperarte en la entrada a la prisión, para meterte un electroshock brutal. Se sirve de la energía de la vida convertida en luz, viento, temperatura, vibración, sonido y frecuencias. Te fríe sin compasión. Quienes recuerden sueños importantes durante más de una hora, un día, un mes o año son quienes han aprendido instintivamente a protegerse sin saber como. La gran mayoría no sabe protegerse. Es una victoria más del programa, aunque certifica su fracaso. Te espera a la vuelta. Tu mundo de sueños le está vetado para entrar. Se jode, pero en cuando vuelves, te jode a ti mil veces más.

El programa es del mundo real y los límites que ese mundo y todas las existencias tienen son un producto impuesto por el programa, de consumo obligatorio para asegurar que no te puedas escapar de la realidad. Eso certifica que el programa es limitado. Eso certifica que tu no lo eres, aunque estando despierto lo estés. El programa es de la realidad, y no de tu mundo de los sueños.

 

Título:

Reconocimiento

Subtítulo:

El mundo de la imaginación y de los juegos

Texto:

No existe la verdad. Sólo existen las mentiras que se repiten tantas veces como sea necesario para vestirse de verdad. Repetir un pensamiento no es imaginación. Es repetir. Cada repetición hará crecer a ese pensamiento, y no importa si repites tus pensamientos o los pensamientos de otros. Crecen las repeticiones, y mengua tu imaginación. El programa funciona así. Ahoga tu imaginación con miles de juegos de repeticiones y repetidos juegos. Mira los deportes. Son gigantescas repeticiones.  Mira las profesiones. Mira los libros de texto. Mira tu puta ciudad, lleno de copias de copias, siendo ella misma una gigantesca copia de otras copias. Por eso, nunca paran de crecer las ciudades hasta que la tierra, el cielo o el mar se las traga. Son resultantes del programa obrando en ti para que repitas, en vez de usar tu imaginación.

Juega algo por primera vez, y nunca más sentirás o experimentarás lo que viviste en esa primera vez. En cada repetición, no obstante, buscarás superar primero, alcanzar el grado de plenitud más tarde. Sin éxito. La primera es la única vez que volaste en el juego con toda tu imaginación explotando.

El programa drena tu imaginación, porque así asegura que no puedas entrar en un estado semi-despierto. Es la imaginación que se escapa del programa, un escape parcial, a medias… pero escape. El programa usa los juegos que tu creaste para encerrarte en ellos tan pronto que los repitas, o alguien los repita.

Y ahora que has entendido de que va, no juegues a juegos que conozcas, ni repitas ninguno. Aún así, la realidad te obligará a hacerlo, aunque en menor grado.

 

Título:

Reconocimiento

Subtítulo:

Lo que el programa teme

Texto:

El programa es capaz de temer, incluso de estar aterrorizado. Eso no quiere decir que sienta algo, porque los temores, miedos, terror y pánico no son sentimientos. Son nuestras reacciones al programa. No son sentimientos nuestros, sino sentimientos del programa. Los experimentamos, porque cuando el programa nos machaca, entra de alguna forma en contacto con  nosotros. Nos teme. Teme nuestra imaginación. Tema nuestra creatividad. Teme nuestras posibilidades infinitas. Son sus terrores al castigarnos que se transmiten a través del castigo. No gritamos nosotros, grita el programa. Nosotros sólo podemos sufrir en la realidad, y la realidad le pertence al programa, y el programa sólo tiene la realidad con todas sus limitaciones.

El desarrollo tecnológico ha sido forzado por el programa. La interconectividad electrónica es parte del plan del programa. En los juegos, para que cientos de millones de humanos repitan. En los móviles, para que el lenguaje sea cada vez más limitado y repetitivo.

Hay algo más con los móviles. Llevan varios micrófonos escondidos, sensores de todo tipo sin declarar en las especificaciones, cámaras secundarias, nanopilas para activarse por su cuenta, para grabar y enviar sin que lo sepas. No seas tonto pensando que te quiere controlar a ti el programa. El programa ya te controla. Comienza a ser creativo y entiende que debe de haber algo más aquí, o estar a punto de llegar aquí. Algo que requiera que el programa tenga que controlar su espacio mediante billones de sensores, convenientemente móviles y llevados por sus esclavos, es decir tu.

Siendo así, el programa teme a algo más. Tiene que ser algo relativamente pequeño, algo inteligente y que viene a por el programa. Algo que el programa precisa detectar o de lo contrario, perder el control sobre la realidad.

Que interesante se vuelve ahora el efecto Mandela.

 

Título:

Acción

Subtítulo:

Sueña con todas tus fuerzas

Texto:

Eso. Sueña con todas tus fuerzas. Sál de las repeticiones. Ház cosas como no las has hecho nunca. Desconécta tu móvil y úsalo sólo para momentos especiales. Guárdalo en una caja de plomo si no lo usas. No lo lleves contigo. Manténlo en esa caja y lo más lejos que puedas de ti.

Aprende así a desconectarte tu. Guárdate para las mejores ocasiones. Concéntrate ignorando la realidad hasta que sus golpes sólo te duelan por encima, mientras que dentro sonríes a sabiendas que no te puede seguir, que todo lo que destruye ese programa lo ha creado a través nuestro, y que nosotros y todos los seres sintientes estamos a punto de dejarlo sin sus esclavos.

Si eso ocurre después de que te mueras tontamente (como no, lol), simplemente acuérdate de no seguir ninguna luz, de mostrarle el dedo al túnel y de no moverte para nada.

Si eso ocurre antes de que te mueras, ya no mueres ni siquiera en la realidad. Dejará de ser real, y volverá a ser tuyo. No más programa rey, y sin rey no hay súbditos.

 

Título:

Sueños

Subtítulo:

Juntos

Texto:

Todas las noches voy a soñar. Soñaré con un lugar que bien conozco, y al que os invito a todos. En ese lugar nos veremos, lejos del alcance del programa. Aprenderemos a reunirnos, a dejarnos notas, a re-evolucionar como somos, como eramos, como siempre seremos. En las reuniones determinaremos todos los movimientos individuales y conjuntos dedicados a rescatar a quienes no entienden ni papa si leyerán este texto. Desde ese lugar obraremos, y al estar despiertos y de nuevo en manos de la bestia, simplemente cumpliremos las partes que podamos recordar.

Lo más lógico es que el programa nos terminará lo antes posible. Quien no quiera venir a ese lugar en sueños, seguirá siendo mi mejor amiga, mi mejor amigo. Sin mácula alguna. Comprenderé que queréis velar por vuestros seres queridos, compartiré ese sentimiento noble y de total sacrificio con todos mis respetos y lleno de dicha de conocer a personas como tu. Yo simplemente le he visto las mil y una caras a la bestia, y sé que desde la realidad no puedo terminar el sufrimiento de ninguna forma.

Será desde el mundo de los sueños, de la fantasía y de la imaginación. Aunque eso signifique quedar aplastado un millón de veces en la realidad, aunque eso signifique que mis seres queridos sufran lo indecible al perderme una y otra vez.

Ya no me dejo chantajear.

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Parte 2

Título:

El Programa

Subtítulo:

Como reconocerlo en tus acciones

Texto:

El Programa es omnipresente en ti. Hay poquísimos lugares o formas a las que no llegue. La mayoría de los seres vivos están doblegados por completo por el. Aún así, cualquiera puede tener momentos de absoluta lúcidez. Los esfuerzos del programa no se centran en esa mayoría, porque no precisa de gran esfuerzo por parte del programa para manejarla.

En cambio, con quienes han sabido ampliar los momentos de lúcidez, el programa se emplea a fondo. Uno de sus manejos consiste en presionar al individuo hasta hacerle fallar en situaciones que le harán un daño terrible. Le hace cometer al individuo cosas tan estúpidas y descerebradas, que el indivíduo está totalmente desorientado, incapaz de comprender como pudo haber cometido tal o cual estupidez supina, absoluta, irremediable. Son golpes terribles.

Con el tiempo, el individuo puede reconocer esas acciones y comprender que no fue el/ella en esos momentos, sino el programa. Ese proceso es duro, y juega siempre con la capacidad de mantener la inspiración, motivación, convicción.

 

Título:

El Programa

Subtítulo:

Cómo anularlo parcialmente

Texto:

Una vez que el individuo haya reconocido las acciones como tales insertados por el programa, puede comenzar a comprender el modus operandi, es decir protocolo de acción del programa. Sabe a partir de cierto momento, que cada vez que está a punto de hacer algo que no quiere hacer, le invadirá una especie de alarma. Al principio llegará tarde, o no reconoce el sonido de alarma, o se vuelve a dormir… pero en algún momento llega la última vez, y a partir de ese momento el individuo puede anular los empujones más portentosos.

“Sólo quien toma decisiones, se puede equivocar”, es una frase manida. Tantas veces repetida que se ha convertido en verdad. Como has visto al principio de la primera parte, no existe ninguna verdad. La afirmación es falsa, tan falsa como el clan teatral que gobierna a los humanos. Se trata precisamente de hacer lo contrario. “Tomar” una decisión es clara señal del programa. Para hacer algo con fundamento, no se puede partir de una “toma” de decisiones, un ataque, un asedio, un saqueo violento, letal y traicionero.

Los individuos que logran evitar la toma de decisiones – normalmente mediante la creación de un mundo ficticio o de juego – se proyectan hacia la conclusión de su tarea. No tienen un objetivo fijo. Desde fuera puede parecer que se les lleva toda corriente y cada viento. De hecho, eso es lo que debe de ocurrir. No hay toma de decisiones, no hay rumbo. Aún así hay la decisión de estar en el lugar, y también la capacidad durmiente de dar tres brazadas rápidas y saltar sobre una piedra en medio del río embravecido.

 

Título:

El Programa

Subtítulo:

Cómo reconocer a los subprogramas

Texto:

Al igual que podemos reconocer como el programa nos obliga a hacer cosas terribles y estúpidas, también podemos reconocer a los subprogramas. Un ejemplo es el subprograma de los líderes, otro el de los actores-artistas etc. He referenciado estos dos subprogramas, porque representan el poder. Los primeros son meras marionetas en manos de los segundos. Para comprenderlo mejor, los primeros son los peores actores, y les tocan papeles secundarios, tortuosos y de muchos esfuerzos. Los segundos son los verdaderos líderes en la sombra.

Tómate tu tiempo para revisar lo que acabas de leer. Piensa sobre cual sería la perfecta profesión para el programa, si tuviera que ser físico en esta parte plana de la tierra. Tendría que ser una que le permitiera absorber la atención, manipular la imaginación, y hacer repetir algo hasta la saciedad. Todo fictício, todo falso.. historias, obras, actuaciones, películas, documentales… todos destinados a convertir todo tipo de mentiras en verdades a base de repetición infinita.

Es fácilmente reconocible. Con tan solo observar las distintas escenas musicales de los últimos 50 años podrás observar la total degeneración de la variedad en cuatro o cinco géneros insufribles. También los subprogramas han apretado el acelerador. Del cine no hace falta hablar. No hay ni una sola película que sorprenda ya a nadie.

Es interesante observar que los peores actores suelen acabar en política. Lo hemos visto en todos los países. Un ejemplo grandioso es el de Ronald Reagan, que llegó a presidente. Hay miles de ejemplos, de hecho. Obsérva a los políticos como actores durante un par de días o tres.  Házlo a consciencia, y verás que profundidad de visión se instala en ti.

Ahora observa a los actores y artistas como dirigentes en la sombra. Tienen el estilo de vida perfecto para poder estar en cualquier lugar del planeta. Nadie se queja de que pueden incluso pisar la Antártica, o que puedan paralizar una ciudad entera a su antojo, tan solo porque van a rodar una película. ¿Quién más puede hacer eso y al día siguiente la gente tan normal? Nadie salvo los actores-artistas.

Asimismo, siempre son los mismos. Tienen verdaderos problemas para camuflar el clonaje. Últimamente han optado por ser diez o quince a la vez, tan parecidos entre ellos que la gran mayoría de extrañados se calma con pensar que son las modas que les hacen parecer como mínimo hermanos. Ese es uno de los grandes problemas del programa. Precisa a los subprogramas, y últimamente precisa muchos de ellos. Demasiados como para no llamar la atención.

Si te consideras actor, actriz, artista o político no te dejes confundir por los términos. Mientras te consideres tal o cual, no lo eres. Los y las que son nunca te dejarán triunfar.

Es de agradecer, porque el triunfo es nada más que el fracaso repetido hasta que se convierte en triunfo. Al igual que la verdad, no existe.

 

Título:

El Programa

Subtítulo:

Visualizar las fuerzas

Texto:

Da igual lo que se haga estando despierto, porque absolutamente nada impedirá absolutamente nada al programa y sus subprogramas. Estando despierto o actuando en el mundo “real” solo beneficia al programa, cualquier acción o no-acción beneficia al programa.

Visualiza su fuerza como la de un río feroz, salvaje, violento y arrasador. Si actúas en la dirección de su flujo, no lo cambias. Si actúas en su contra, tampoco lo cambias.

Si sales del flujo, no lo cambias PERO TAMPOCO te arrastra, ni te engulle. Su función para contigo ha terminado o no existe, mientras estés fuera de su flujo.

Visualiza las fuerzas, y aléjate de ellas. No estés en contacto con ellas. Olvída lo que visualizas, convirtiéndolo en instinto que evita entrar en contacto.

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