Una o uno puede estar durante días, semanas, meses o años, muchos años, trabajando en absoluto silencio, mientras esté mostrando el camino que ha elegido. En cuat-ro, eso es lo normal. Voy publicando lo que encuentro por el camino, e intento publicar, y no publico, y logro publicar. Esas posibilidades comienzan cuando se deja atrás el sistema unitario-binario. Esas posibilidades, porque esto de aquí es la parte que llamamos física, y es precisamente esa la que tiene todas las posibilidades. De otra manera, el sistema virus jamás hubiera podido hacer absolutamente nada. Vino, con una idea fija en la mente, fue atrapado, nos aislamos y nos metimos, nos eternizamos y nos cortamos la vida. Luego, en cada intento del virus de escapar, cruzamos esas posibilidades con cada inundación (mud flood), y las hicimos y no las hicimos, las amigamos y las enemigamos variables, tan variables que el virus tuviera que diseñar una nueva táctica.

Era lógico que tarde o temprano las partes y todo, la idea y el silencio formaran también su cuat-ro propio, y nos mostraran en un abrir y cerrar, ver sin ellos y a pesar de ellos con claridad que el proceso de inundación simple y llanamente daba al traste con los planes del virus. Lo que no sabiamos algunos miles de kilómetro atrás, era que eso lo habíamos programado o adaptado, intrinsecamente integrado y abnegado para ciclos de entre 200 y 250 años.

Con las inundaciones aparecieron los edificios que – oh sorpresa – eran en su gran mayoría de masones, de la élite. Aparecieron intactos a partir de 1801 aproximadamente. A todos ellos les unen cuatro características. Una, de que todas sus fachadas y demás paredes exteriores muestran ventanas y entradas por debajo del nivel del suelo actual. Casas, que perdieron sus primeras y segundas plantas en las inundaciones, inaccesibles repentinamente, y que obligaron a usar las plantas libres de barro.  La segunda, que de ninguno de esos edificios, casas señoriales o demás locuras como copias de la torre de Pisa, del Coloseum o de puertas históricas de grandes ciudades, hay una sola fotografía, dibujo o demás material gráfico de su CONSTRUCCIÓN. La tercera, que en los registros de la propiedad, o en los archivos municipales de urbanismo NO CONSTA ningún documento de NINGUNO de ellos como indicativo de permisos de obra, planos o parecidos. Sea cual sea el país. La cuarta, y la más monstruosa, es que casí todos esos edificios estan o estaban construídos conforme a la regla arquitectónica de los masones de orientar las edificaciones, obras y demás monumentos en una única dirección, al igual que lo están las pirámides, al igual que lo están las calles más importantes de cualquier capital de esta tierra plana. Siempre e invariablemente hacía la constelación de Sirio, la constelación más extraña visible a ojo desnudo en dos momentos del año.

Cuat-ro no precisa de cuatro partes para unir absolutamente nada. Cuat-ro encuentra siempre lo que está relacionado, porque no hay código binario que pueda cegar ese acto.

Está bien claro, que esos edificios no fueron construídos entre 1801 a 1824 aproximadamente. Fueron construídos ANTES de esa fecha, y no hay documento que lo certifica, porque en ese tiempo no hubo fotografías, y lo que dibujaran algunos, fue engullido por la inmensa masa de humedad de la inundación.

En prácticamente todas esas casas hay habitaciones tipo sarcófago, en las que acumulaban obras de arte de todas las partes del mundo. No colecciones únicas y completas, sino colecciones claramente distribuidas, para minimizar el riesgo de la pérdida de toda una serie, por monográfica que fuese en el plan de estilos, épocas o técnicas. Está claro que sabían MUY BIEN lo que íba a ocurrir, y simplemente pusieron a salvo lo que precisaban para la siguiente ronda.

No avisaron a la población, y la población tampoco tenía gran capacidad colectiva como para darse cuenta. Ya funcionaban por aquel entonces los métodos de convertir en borregos estúpidizados a cualquiera. Esos edificios eran superconstrucciones, algunas con aire acondicionado, sistemas de calefacción por el suelo, baterías, bodegas, silos, estaciones de trenes debajo, etc., etc., etc. Ellos construyeron, y se refugiaron algunos en esas casas, pero la gran mayoría en las montañas más altas y abruptas posibles, en cuevas que no pudieran ser aisladas por la catástrofe que se abalanzaría en un cierto momento.

Luego, cuando las aguas se habían calmado, volvieron. Es aquí dónde a muchos de ustedes les va a hacer click en la cabeza, y no sabrán muy bien la razón. Esa frase contiene la solución a una de las preguntas más frecuentes, puede la que más, cuando se trata de los masones. Es la solución.

Pensád en el panorama. Todo está cubierto de entre 15 a 45 metros bajo barro. Hay ríos gigantescos que surcan alocadamente el panorama desolador. No queda absolutamente nada por debajo de los primeros 15 a 20 metros de antes. El barro ha engullido a todo, a absolutamente todo hasta esa y más alturas.

Por eso orientan sus edificios siempre a Canis, a la constelación de Sirio. Para luego poder encontrarlas con facilidad, porque lo único para orientarse después de cada inundación eran las estrellas, y la más fácil de usar para triangulación, la constelación de Sirio, esa Canis Maior como imposible de equivocar hasta para el más tonto.

Así volvieron ellos los primeros, con sus casas fuertes en en gran porcentaje perfectamente intactas. Encendieron sus chimeneas, activaron sus sistemas de presión de vapor y esperaron a que volviéramos a aparecer también nosotros.

También esta vez han construído sus refugios, también esta vez llenarán montañas enteras. Al menos eso lo tenían planificado. Íba a ser la séptima, octava o novena vez. Pero no se produjo.

Ya saben, la guerra ha terminado. Esta vez no habrá inundaciones en ese plan completo. El mundo de las posibilidades ha determinado que el virus ha tenido suficientes posibilidades para cambiar de ideas monótonas a formar parte del concierto. Es como con las serpientes. Nunca establecerán la más mínima sintonía, cuando hasta una mosca puede convertirse en amiga y establecer una relación basada en amistad, y no en comerte. Ya saben. Una serpiente se acuesta con su dueño o dueña durante años. No lo hace para buscar calor humano o cercanía amistosa. Lo hace para medir la presa, y si son 20 años, no habrá ni una noche en la que completara su tarea de evaluar si cabes o no en ella.

Así que ya saben quienes sobreviven siempre a las inundaciones, aunque también lo sabían antes. Ya no es un misterio ninguna de las construcciones, ni esa orientación masiva hacía una constelación. Sus secretos básicos, al descubierto.

Olviden lo que han aprendido sobre el periodo inmediatamente anterior a este. 1450 a 1700 son básicamente basura completa inventada. Es bien posible que esa fuese la época que llaman la de los romanos, pero sin que esos existieran. Simplemente era una sociedad mundial como la nuestra, pero distinta en cuanto a tecnología, uso de los recursos, fuerza e inteligencia, capacidad y determinación de sus habitantes, de sus seres vivos.

Claramente, esa también era de un tamaño demasiado grande aún para ser engullida por la serpiente, por lo que tuvo que esperar otro día más de 250 años de duración. Algunas cosas ya no se podían restaurar, por lo que la mezcla de estilos y materiales empleados muchas veces inexplicables por la línea oficial de tiempo ahora se comprende perfectamente.

El sistema binario del virus tuvo que reducir después de cada inundación nuestras capacidades y las de todos los seres vivos. Con ninguno había logrado salir, ninguno había sido capaz de dar con una salida a la zona de aislamiento. Nos hizo más y más tontos, pequeños y endebles, enfermizos y violentos, estúpidos y enfermos. A todos los seres vivos.

Esta vez, no obstante, no habrá inundación. Eso les ha causado graves estragos a los masones. En primer lugar, porque esta vez habían lanzado un sol artificial, ya que sabían que durante y muchos meses después de cada inundación, el sol TAMBIÉN volvería a nacer de alguna forma, pero tardando y dejando todo en una oscuridad poco apta para pasos rápidos.

Los muy idiotas. Esta vez el sol no se apagará del todo. Se ha quedado a un 2% de su fuerza, es de infrarrojo profundo, y más bien es un calefactor ahora que emite casi ninguna luz en el espectro visible. Bajará aún más, y se acercará más. No tanto como el falso sol o foco que pusieron esos en marcha, pero lo suficiente como para asegurar una temperatura media de 22 grados, con variaciones de máxima y mínima entre los 21 y 23 grados.

Si no fuera por el estúpido foco. Los masones no la pillan nunca. Las posibilidades son tantas, y siempre apuestan por la monotonía de lo mismo y mismo. Esta vez con luz, pero… ahora que no les hará falta, sobra. No pueden apagarlo. Está quemando la tierra por dónde pasa. Es un láser que incendia bosques, ciudades, pueblos y hasta el aire.

Idiotas. El binario es solo de un número, el resto son variaciones. Así su monotonía, sus matemáticas aburridas. Un solo número. Es ridículo que ese sistema no encuentre el paso del cambio, cuando provoca cambios por la misma estupidez de no provocarlos. Es hilarante y terrorífico a la vez, porque los que más se subieron esta vez, antes se chamuscan. Para algunos esa realidad ha sido demasiado, y se han suicidado directamente en los últimos meses. Reyes, presidentes, militares, científicos, artistas… todos muriéndose, pero casi todos suicidándose.

Queda una pregunta, y versa sobre nosotros. Si nuestros bisabuelos hubieran vivido la inundación, sobreviviéndola… ¿cómo es que no lo transmitieron a la siguiente generación?

Esa está llena de fascinantes posibilidades.

Parece que nuestros pasos nos están llevando a nosotros mismos.

 

🙂

 

 

constellation sirius