Los cuatro diales, queridas amigas y amigos,

 

y es así como empieza la carta, y es así como se comprende que lo primero va primero, y que dentro de un primero nunca hay segundos, porque todos son primero. Venga la terminación de la frase que quiera, ese primero lleno de primeros siempre la antecederá.

 

Los cuatro diales, queridas amigas y amigos,

 

y es así como sigue la carta, empezando de nuevo, haciendo el mismo juego de nuevo, dejando a la frase que le sigue con la boca abierta, intentando tragarse lo que no hace otra que saludar desde la distancia.

 

No, una tercera vez no hace falta. Meter dos goles en pocos segundos es suficiente para dejar claro lo que hay. El resto de la partida es un intercambio cultural, no ya de competición indeseable. Pocos segundos antes del final, los primeros se meterán un par de autogoles, para que todos se pueden ir a casa sin haber perdido.

 

No hay países. Hay gobernadores de zonas, y esas gobernadores de zonas son impuestos. El público puede pensar y votar lo que quiera, siempre votarán por quien ha sido impuesto. A diferencia de mi, esos viven de la derrota de los demás. No son primeros, nunca lo serán, mantienen las bocas siempre abiertas y así les irá. Como no, les saludo desde la distancia. Cordialmente, aunque podrían hacer algo con ese mal aliento que les caracteriza a todos los gobernadores de zona.

 

No hay espacio. Hay un firmamento, posiblemente 20 gruesos kilómetros de cristal, un poco de aerogel debajo, 100 kilómetros de agua por encima, una agua distinta, gelatinosa pero translúcida, y mucho menso-menos densa de lo que nos podemos imaginar posible. Con los medios de quienes son segundos, eso es impenetrable.

Los segundos saben que ese firmamento tiene túneles, pero no son capaces de encontrarlos. Lógico, fueron hechos por los primeros.

 

No, una tercera vez no hace falta. Con dos es suficiente. Ahora viene el intercambio cultural.

Imagínate que podrias hacer algo increíble. Cualquier cosa. Resolver cualquier problema. En un segundo. Simplemente porque sí. Imagínate tener ese poder Y SABER QUE SOLO LO PUEDES USAR UNA SOLA VEZ.

Lo divertido de la situación es además que no sabrías que tienes ese poder hasta que tu actitud de observarte constantemente te mostrara que estás buscando lo que solo alguien con ese poder buscaría. Sí, ya sé que cuesta imaginarse eso, pero eso es lo que hay.

 

El intercambio cultural termina con dos autogoles, todos nos damos las manos, y los primeros siguen siendo primeros, los segundos siguen siendo segundos por muchos primeros que se hayan inventado, el firmamento sigue firme, y … todos se van a casa sin que nadie haya perdido.

 

¿Críptico, dices?

Claro que es en clave, joder.

 

Desde 1:15:36 hasta impacto del cohete: