El trabajo de Dunbar nos llevó a conocer los límites en cuanto a número de individuos en un grupo. La media para humanos está en 250, dependiendo de la calidad o capacidad desarrollada. Para otros seres vivos, el número varía según especie o raza. Algunos insectos podían superar varios miles, animales en movimiento representaban un número, mientras que estando pausados tenía que ser más bajo.

No volveremos aquí a dejar constancia de los detalles en cuanto a lo estupidas que resultan las ciudades o en general acumulaciones de humanos, ni hace falta mencionar los ingredientes de esa lista larguísima de violencia, degeneración y enfermedades que resulta si se sobrepasa el número máximo. Hay varias entradas al respecto, enlazadas al final de este texto.

Hoy tocaremos un tema que es consecuencia de ese límite.

Para situarnos, cabe recordar que la ilusión de morir conlleva un camino prediseñado por el sistema (túnel de luz, supuestos antepasados o amigos saludando y pidiendo que nos acerquemos, etc.) y otro genuino y propio (pasar de esos engaños últimos y así salirse del sistema a última hora).

No obstante, aquí hay un dilema. En grupos que no sobrepasan los 250 indivíduos, los fallecimientos ocurren igualmente, pero mucho más esparcidos en el tiempo. Hay mayor longevidad, menos accidentes, indivíduos de descarga de enfermedades, etc.

Podemos no obstante multiplicar ese número de fallecimientos por un determinado número total de grupos existentes. Como ya comprendimos, esos grupos NO DEBEN DE ACERCARSE FÍSICAMENTE entre ellos, ni siquiera verse a distancia. Teniendo en cuenta esa regla, podríamos situar perfectamente un número de varios billones de indivíduos sobre la faz de esta tierra, si no fuese por dos problemas graves, uno relacionado con una más que probable degeneración genética, y otro por el poco crecimiento de nacimientos que tendrían esos grupos. Habría por tanto un intercambio de miembros entre grupos absolutamente necesario, y para alcanzar varios billones de indivíduos en varios millones de grupos tardarían una buena eternidad o dos.

Es decir, el número reducido no solamente afecta al grupo en sí, sino también al número de grupos y el crecimiento interrelacionado. Una expansión demográfica como la que hemos conocido en los últimos 500 años sería impensable a tan corto plazo. No se habría producido hasta dentro de unos 250 mil años, o probablemente nunca por razones lógicos de infraestructuras imposibles de mantener con un número alto de grupos forzados al intercambio genético.

Eso significa que prácticamente ningún aspecto del mundo en el que existimos está diseñado para las sociedades actuales. Quiero resaltar esa parte, porque solemos mirar el mundo con ojos de la sociedad, pero deberíamos contemplarlo desde la perspectiva de grupos inferiores a 250 personas.

Puede que más adelante nos percatemos de como esa visión de grupos reducidos nos pueda llevar a comprender los ritmos de este mundo, sus características y significados, mientras que con ojos de sociedades gigantescas no somos más que ciegos.

He seleccionado el tema de la ilusión de la muerte para explicarme mejor, como uno de los puntos que no tienen respuesta en las sociedades actuales, pero sí que la tienen y claramente en las sociedades de 250 indivíduos por grupo.

Claramente la muerte es hoy día un resultado de factores no-naturales en su gran mayoría. La lista larga de enfermedades y violencia que sale como resultado al superar el número de 250 indivíduos contiene esos factores. Lo que no lleva la lista, es que al morir un número alto de personas por minuto en este mundo, lo más probable es que sus muertes no-naturales conlleven un grave problema de saturación. Para simplificarlo: mueren demasiados al mismo tiempo para que el modo o funcionamiento natural pueda funcionar.

De hecho, la “muerte” tal y como no la comprendemos hoy día, debe de ser un resultado directo del embudo creado. Mueren tantos en tan poco espacio de tiempo y contínuamente… que ese modo de transporte ya no funciona y se convierte en algo aparentemente inútil y grotesco.

Es probable que en realidad los fallecimientos no-naturales sean los mínimos en sociedades de grupos con menos de 250 indivíduos. Otra probabilidad estaría en que la muerte natural o incluso voluntaria no se pueda llamar muerte, sino transición o transporte. Dejar un cuerpo en un grupo para entrar con otro en otro grupo, etc.

El sistema binario ha buscado con insistencia la masificación, y puede comprenderse como uno de sus objetivos principales, primordiales y de mayor esfuerzo gastado en el. Es de esperar que esa masificación esté bloqueando no solo lo que ya sabemos que bloquea y causa (lista de habilidades y lista de enfermedades), sino que también esté bloqueando a anulando las infraestructuras naturales relacionados con la existencia en general.

 

Lista de consecuencias cuando el número es mayor de 250:

https://sombrasbaul.wordpress.com/2017/06/30/para-las-y-los-250-de-aqui-para-mis-ninos/

 

Lista de habilidades/situación frente a la lista nefasta:

 

Tema de la tontería de la muerte:

https://sombrasbaul.wordpress.com/2016/12/04/sobre-la-muerte-new-age-y-otras-tonterias/