En el arduo trabajo de quedarme lo más pegado posible a los cuatro diales he tenido la ocasión de contemplar algunas herramientas que las despiertan. El poder aislarse y centrarse, quien puede practicar ver con los párpados cerrados con esa otra visión, quien ha comprendido que los cuatro pasos no son correlativos, ni suman, ni restan, ni significan “4” para nada, quien respira de esa manera, cuyo corazón late así, quien sueña así… pues está activando un porrón o dos de relés que le llevan enseguida a reconocer esos cuatro diales y luchar immediatamente por no perder la conexión nunca más.

En estas sociedades actuales, todo está destinado a hacerte sufrir. Todo y prácticamente todos, aunque cabe comprender que son siempre aquellas y aquellos que llegan a cierto poder quienes de hacen sufrir a través de todos o directamente. Los dirigentes son los que no velan por tu seguridad, que viven de ti, que te hacen vivir en la miseria, que te obligan a consumir lo que te hace sufrir, que no paran de aprobar cualquier tema en su loco afán de mayor industrialización, sea cual sea el daño ocasionado, el envenenamiento distribuido, la cloaca universal diseñada, que nunca hacen nada que pueda significar que sufras menos.

Lo hacen, porque creen en su hipnósis colectiva. Creen que pueden alejarse del sufrimiento con alejarse físicamente, y con levantar barreras de poder y riqueza. Lo creen seriamente, y no paran de mostrarse satisfechos con los resultados de oprimir al 99% de los demás con tal de estar mejor, más seguros, más alejados de todo el dolor.

Esa es la palabra mágica. Esa última. Dolor.

No quieren sufrirlo. Lo temen profundamente. Casí todo lo que han logrado en sus vidas es para poder poner algo entre ellos y el Dolor. Dolár, oro, olor y dolo, cuatro elementos solamente a través del Latín, pero si nos vamos al alemán, la cosa se pone interesante. Schmerz, que lleva a Herz, Erz, Scherz, Maerz o März. Corazón, El contrario de mayor rango o enemigo de siempre, Broma y Marzo.

El sistema realmente no quiere provocar dolor, al menos no es su objetivo principal. El sistema es binario, y se quiere imponer. El dolor no es una herramienta del sistema, el DOLOR ES UNA REACCIÓN en contra del sistema.

Ese dolor siempre provoca un profundo rechazo contra el sistema. Las mentiras salen a flote cuando se siente dolor. Muy poco importa o es atendido cuando se siente terrible dolor. La sociedad y sus juegos fantasmales de engaños explotan literalmente para no dejar rastro. Es la persona y el dolor, y nada más.

En el momento de superar el dolor, esa persona tiene unos momentos, a veces más que eso, para sentir claramente los cuatro diales. Sin haber trabajado antes en ninguna investigación, o con conocimientos adquiridos durante años. Están allí, pero pocos los reconocen, porque toman la presión en el pecho por angustia, por miedo, por cualquier emoción o estado físico. No son nada de eso. Son los cuatro diales, y al quedar al descubierto se sincronizan, lo que provoca unos momentos de alto estrés hormonal sobre todo el organismo.

Si contemplamos el dolor como una herramienta, nos equivocaremos de cabo a rabo. El dolor no lo gestiona el sistema, el dolor es una acción de rechazo contra el sistema, resultado de un ataque del sistema. El sistema ataca, porque precisa imponer sus reglas binarias en todo lo que pueda, para convertir nuestro mundo en uno simplón y cada vez más fácil de controlar.

Claro que el sistema también utiliza el dolor para sus fines. Provoca entonces dolor, pero por ello no es herramienta del sistema, sino que el sistema ha incluído el dolor en su sistema binario, para satisfacer las necesidades de acción-reacción.

Un ser de cuatro-pasos y con los cuatro diales moderadamente alineados e sincronizados aprovechará el dolor que el sistema ha sido capaz de pasar por las fronteras del ser. No le gusta, pero es – al menos en esa fase – prácticamente imposible evitar que tenga que sufrir dolor, y lo sufre… pero lo aprovecha.

El dolor es tuyo, y te ayuda. Sobra muchas veces, porque ya has aprendido ciertas lecciones. Sobra muchísimas veces, pero así es como puedes comprender que tus reacciones serán siempre las mismas, que no cambias por mucho que el sistema quiera, y que mantienes intactas todas las esperanzas que sin lugar a duda, te serán colmadas con creces.