Los cuatro diales pueden trabajar en temas conjuntos. Pueden mejorar considerablemente, hasta milagrosamente situaciones que durante años han estado totalmente atascadas. Cuando eso ocurre, pueden saltar las lágrimas.

Los cuatro diales se tunean o ajustan durante la noche. La luz diurna no permite trabajos tan finos. La luz artificial suavizada no molesta en esas tareas, que se inician al acostarse, cerrar los ojos y ver a través de ellos, y luego en las cuatro fases REM, cada una para darle protagonismo a uno de los diales en su camino hacia la sintonización con los otros. Si no se inician al acostarse de noche, se mantienen en estado de alerta individual, pero no concluyen en generar sintonía para resolver situaciones.

El cambio de las situaciones es increíble. No solo es favorable, sino bello y da ganas de vivir esa situación, que durante años ha sido más bien una laboriosa lucha de tirarlo por la borda, el claudicar, el dejarlo por imposible. La experiencia, una vez que los cuatro diales hayan sintonizado, se convierte de tal manera, que primero no parece creíble. Después de ligeros tanteos, pronto se descubre que el cambio es real, que no se ha quedado en un momento de gloria o parecido, que es sostenible y que todos esos años ahora redundan en una experiencia, si cabe, aún mayor e intensa, recorriendo el sentimiento de felicidad la espina dorsal.

Sea lo que sea que se esté resolviendo, pronto entra una especie de cansancio de tanto a favor en tan comprimido tiempo de experiencia vital. Se puede hablar de sentimiento o emoción ansiosa, pero de estar tan repleto de dicha, que simplemente no se puede más. Falta clara de costumbre, diría Watson.

Lo que la sintonía entre los cuatro diales resuelve, nada tiene que ver con distancias, medios, materiales, posiciones, ideas, conceptos o demás barreras. No resuelve una sola cosa. Las resuelve todas, y dependiendo de como nos movemos, experimentamos como todos los nudos en todos los sitios y con todas las cosas se abren por si solos, han desparecido, se han desvanecido.

Como es lógico, lo primero que los cuatro diales aseguran es la salud física, mental y emocional del cuerpo. Se ocupan de sintonizar el cuerpo primero, luego el más inmediato entorno, después todas las relaciones posibles. Lo que sigue a las relaciones posibles es, como mínimo, difícil de describir en esta entrada, mereciéndose otra.

Los cuatro diales no preguntan. Cambian la situación y punto. La cambian para lo mejor posible para la salud física, mental y emocional del cuerpo. No tienen dudas, Son movimientos instintivos y con total acierto.