Puede que algunas personas creen haber tenido emociones fuertes. Lejos de eso, confundieron y confunden a diario picos explosivos emocionales con lo que es una emoción pura.

El camino a las emociones puras es bien simple. No se permiten otras antes, y punto. Una especie de celibato. Simple también. No hay que ser un genio para cumplir con el celibato emocional.

Ya sé que me dirás que no lo pillas. Te oigo horas, días, meses y años antes de que leas estas líneas y sientas un poquito de mareo. Sí, tu. Tú, Quien pensaba que las emociones fuertes vividas eran el máximo, pero ahora comienzas a sospechar que has estado – una vez más – meando fuera del tiesto. Bueno, ni siquiera estabas consciente de que hay un tiesto.

Hace años decíamos que lo de copiar siempre tenía que acabar en repetición y que esas últimas eran los clavos que sellaban nuestras tumbas. ¡Qué lúcidez la nuestra, lol!

Para sentir una emoción pura no hay que hacer otra cosa que algo que nunca se ha hecho. Lo más seguro es, que tenga que ser algo prácticamente imposible ante los ojos de los demás. Es decir, tienes que elegir algo imposible o lo más cercano a ello, algo que nadie cree lo suficientemente viable como para haberlo encarado con éxito.

Una vez con el mono de trabajo puesto, sólo te toca cumplir con la segunda condición: no permitir que ninguna emoción llegue a inundarte. Si lo logras, lograrás también lo imposible. De hecho, primero lograrás lo imposible, y luego comenzarás a sentir en formato puro.

 

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Las emociones permitidas al prisionero son normalmente aquellas de fácil despertar. Se activan mediante impulsos simples y derivan en explosiones emocionales o emotivas de todo tipo. Un susto, un grito, un alivio, unas risas… ya sabes a que me refiero. Yo te provoco, tu te dejas, y tu vida ha cambiado durante unos instantes de ser prisionera/o a ser algo distinto, alguien fuera de la rutina. Por eso se permiten a los prisioneros. Para que no mueran del todo, y que se alimenten con pseudo-energía emocional, que no vale una mierda.

En cambio, las emociones puras forman parte de la acción, y no son transferibles a otros. Sólo tú puedes generar tu emoción pura, y no hay nada en este mundo que la pueda provocar. O eres tú quien pone manos a la obra y generas algo imposible, o no hay forma de acceder a tu emoción y emociones puras. Ese acceso combina la contención de emociones baratas e implantadas con la constancia absoluta en conseguir lo imposible que te hayas propuesto o hayas elegido. Un ejemplo práctico sería que quieras eliminar alguna enfermedad incurable, o cualquier otra cosa que te parezca oportuno quitar del recinto de reos. No podrás sentir ninguna emoción barata y artificial, tan víricas todas… hasta que logres lo imposible, porque justo en el momento de lograrlo ganaras acceso ilimitado a las emociones puras, que entonces ya no serán emociones sino acción.

Puede que esas últimas diez o quince palabras no te encajen. No te agobies, te encajarán.

Quien logra lo imposible, encaja todo.

Una emoción pura es tan distinta a las emociones que conoces por ahora… no tienes ni idea lo que te pierdes por preferir la basura que te echan.

¿Has visto algo imposible hoy? ¿No? ¿Sí?

 

Lol.