Llevo semanas con observaciones que no encajaban con ninguna teoría que habría conocido en los últimos años.  Todo empezó con que en mi ciudad y alrededores ya no había chemtrails, mientras que en otros lugares seguían fumigando como si nada. Aquí de hecho, hace tres meses que no hay nada que impida un cielo azul, salvo algunas nubes o alguna tormentita. Chemtrails en ese tiempo quizá cincuenta, concentrados en dos días, y en plan histéricos como si intentaran con las últimas fuerzas lograr algo y fallaron estrepitosamente.

Luego o mientras tanto se iban produciendo pequeñas circunstancias o situaciones que también desafiaban las teorías existentes. Por ejemplo, yo podía contemplar la luna, y amigos de Sevilla o incluso más cerca (Chipiona, a no más de 10 kilómetros), no podían. Para ellos, simplemente no había luna. Daba igual si era luna de día o luna de noche. Yo la veía, y … a pocos kilómetros no se veía.

La cosa no paró ahí. Miles de pequeñas y grandes cosas sí existían en mi entorno, pero no existían fuera del mismo. La última, un cielo anoche… que desafiaba por completo los últimos 15 años de observación de los cielos nocturnos. Varias constelaciones se estaban moviendo en un ángulo de 90 grados a lo habitual, se alejaban de mi en una dirección nueva. Así que, me dije que era hora de hablar del temilla.

Más en los comentarios, como de costumbre.