Querido Papi:

He necesitado más de cincuenta años para poder hablar contigo a la misma altura. Ya sabes, me tuviste algo tarde, y yo no soy precisamente de los que se pueden llamar rápidos. Siento el retraso, y me pesan todos esos años ahora.

Me acuerdo de nuestras mil y una discusiones, en las que tu eras el puto nazi de mierda, vanagloriando a Hitler, a la Alemanía nazi, a los logros nazis, etc. Yo era el joven avanzado, que obligatoriamente tenía que visitar dos veces al año a algún campo de concentración, desde los seis años hasta los 16. Tu eras el cavernícola que negaba todo viaje a la luna, y yo era quien se íba a convertir en astronauta interestelar.  Ya sabes, estoy seguro que mi mirada te decía mucho más que mis palabras. Para mi, tu no parabas de mentir. Para ti, yo no paraba de decir tonterías infundadas.

Nos alejamos así. Cada día un milímetro más, cada día un sentimiento enfrentado más.  Fue un infierno para mi, fue un infierno para ti.

Me costó descubrir que la tierra era plana, algo que para ti era completamente normal. Me costó descubrir que había algo más detrás del muro de hielo de la Antártica, mientras que tu me hablabas de países que los nazis habían ocupado más allá de los polos. Yo adoraba a los americanos, y tu me decías que Wernher von Braun era poco más que un imbécil, el peor de los científicos alemanes posibles, y que lo habían dejado atrás a propósito. Yo te decía que ese inútil ahora facilitaba los viajes al espacio, y tu me decías que con el, los americanos jamás crearían un solo cohete capaz de salir de la atmósfera.

Pero que son cincuenta años, si la dicha es buena. Que más da toda mentira, porque al final … y por eso vale la pena esperar siempre al final … sale la verdad a flote, primero a medias, luego casi completo y finalmente en toda la cara de quien las sembró.

He aprendido mucho en los últimos meses, casi diría semanas. Me duele que lograran hacer de un equipo increíble – tu y yo – un desastre de relación. Me duele cada minuto que no hemos podido disfrutar juntos. No me enfurece, pero me da una Abscheu, un asco, que no cabe en ningún lugar.

Tu me decías que con los K. había que hacer lo que dijo Jefferson, y no lo que hizo Hitler. Yo te decía que Jefferson y Hitler eran unos enfermos. Bueno, ahora sé que estaban más cuerdos que yo he sido durante muchos años de mi vida. Me acuerdo de tu cara de cabreo total y tu visita al colegio después de que te dijera que habiamos matado a millones de personas inocentes. Hoy contemplo los documentales y pruebas científicas de que las instalaciones ideados supuestamente para matar a millones hubieran matado también y simultáneamente a todos los encargados, personal y cercanos a las mismas. Yo te decia que Alemanía fue borrado del mapa después de que los nazis habían matado a millones, y tu me decías que los alemanes aguantaron hasta que se habían destruido por completo las ciudades más importantes del país… porque detestaban tirar bombas sobre la población civil. Tu me decías que Churchill no era más que un lacayo de los K., y yo – durante las últimas semanas -, tuve que  comerme toda mi sabiduría adoctrinada , viendo como se gestionó el pago por los favores a Churchill. Ha pasado de ser estadísta de inmenso nivel a un monstruo asqueroso traídor de la raza humana.

Sabes, lo más gracioso es que el empuje final me lo dieron los animalitos. Tuve ocasión de descubrir el primer texto de ley y Ley instaurada sobre la protección animal del mundo. Un texto hermoso, lleno de aciertos. Tan bueno, que a medida que lo estuve leyendo, no podía evitar pensar en que ese texto sería el mejor para mi forma de ser. Nada de maltrato, nada de experimentos, nada de granjas industriales, reducción paulatina de alimentos generado a través de animales, nada de sacrificios religiosos. Los animales, en ese texto, son considerados aliados. Son considerados tenedores de los mismos derechos que el hombre.

Leí ese texto, y no podía parar. Párafo trás párafo, artículo tras artículo, disposición trás disposición. Llegué al final, y cuando ví quienes firmaban el texto, y quienes lo elevaban a ley pública… me quedé sin aliento. Me explotó en la cabeza ver las dos firmas. Me mareé, me quedé sin aliento y lo siguiente fueron largas horas de un llanto que no quería parar.

Eso y así fue. Luego todo fue fácil, digamos que luego todas las mentiras cayeron por su propio peso, todos los montajes se deshicieron. Millones de datos comenzaron a encajar a raudales. Hitler fue vegano, un detalle que simplemente ratifica su firma en ese texto.

Bueno, quería que lo supieras. Quería que supieras que el idiota de tu hijo fue vilmente engañado y adoctrinado desde la más tierna infancia, pero que finalmente – y por eso vale la pena esperar siempre al final – no hay mentira que pueda conmigo.

Sé que próximamente se desatará una furia desconocida sobre muchos inocentes, aunque los verdaderos responsables también la sufrirán. Nos levantaremos con un país menos, y con millones de perseguidos totalmente inesperados. No es lo que yo deseo, pero comprendo que toda acción tiene una reacción. Me duele saber eso, porque sé que ocurrirá pronto, muy pronto.

 

Mi cuerpo está cambiando, papi. Más musculoso. Mi alma resplandece. Mi mente se ha calmado. Mi corazón todavía sangra, pero ya más bien son lágrimas de genes al unísono.

Tu bisnieta está a punto de nacer.  Tu nieta me considera un viejo chiflado. Tu hijo, finalmente, te adora sin reservas.

Esto no va a ser fácil, por muy rápido que pase.

Y es de agradecer que no te fueras a Nueva Schwabia. He cuidado de tantos en el infierno, y por eso solo cualquier paraíso pudo y puede esperar.  Sé que pudiste haber ido, pero que te quedaste para cuidar de esos mismos tantos, que en aquel entonces sin ti no hubieran tenido a nadie para defenderlos.

Sé ahora que no somos de quienes se vayan, mientras quede tan solo uno sin saber por dónde salir.

Pero joder, como duele todo esto. Como duele.

Un besazo, un abrazo largo y … tantas cosas que habrá que hacer en su momento. Tú sabías lo que era El Lugar, y yo he descubierto que es mucho más que algo apartado o inalcanzable.

Cuídate, sé feliz. Mis lágrimas se secarán, porque ya no hay más que alimente a la desdicha.

🙂 bsts.