Las tres formas de meditación que he conocido hasta ahora me muestran tres estados o capas, y ahora puedo ver como se desconectó cada una de ellas. Si digo “desconectar”, es porque he de elegir una palabra para ese proceso, aunque preferiría indicar que no se desconectan. Es un término elegido para facilitar la lectura, y la experiencia personal de cada una/uno de ustedes les aportará lo que realmente ocurre.

La primera capa es aquella en la que cualquier cosa de este universo, material o no, se integra en lo binario, normalmente percibiendo una configuración de tres dimensiones y dos polos. Si la capa se mantiene intacta, la cosa (individuo, si quieren, aunque deberán incluir un grano de arena, una roca, etc.) tiene a polarizarse. Es decir, que tomará parte de uno de los lados, de un cierto tipo de energía. Puede cambiar perfectamente de polaridad, pero eso es simplemente saltar del SI al NO.

Para desconectar esa capa, es suficiente con tener un pensamiento crítico, y llevarlo al último extremo que no es otro que cuestionar por completo la trampa binaria y dar por sentado que la polaridad es fluctuante, pero no vinculante. Eso puede sonar complicado, pero no lo es. El pensamiento crítico, si se le deja trabajar, llega automáticamente a desenmascarar la trampa.

La segunda capa es la de poder desengancharse del pensamiento crítico. En este caso, la meditación de observación sirve para inducir corrientes que dejen al pensamiento crítico al descubierto, anularlo momentáneamente en aras de no pensar nada (cuestionable), o de favorecer un punto entre pensamientos, entre inspiración y espiración, espiración e inspiración, etc. No se trata de un término medio, sino de una alternativa más allá del Si y del No. Cuenta aquí lo mismo como para la primera capa. Puede sonar difícil, pero el mero hecho de observarse en profundidad lleva a la desconexión de la segunda capa.

La tercera capa no es descriptible. La desconecta la meditación irrevocable, que tampoco es descriptible salvo en sus resultados. Son muy útiles los ejercicios de las manos (mudras), y paralelo a lo inexplicable de ese proceso se perfila una comprensión inédita de las frecuencias, y principalmente de lo que en la primera capa se llama electricidad, electromagnetísmo, etc. Se podría aventurar que la tercera capa es una especie de ojo, que desde siempre funciona, pero al que no le hacemos el más mínimo caso por estar “cubiertos” de las tonterías de la primera y segunda capa.

Sigo en otro momento, hay jaleo en mi cocina.

bsts. 🙂

Miremos ahora todo esto desde otra perspectiva. En la capa primera hay multitud de posibilidades de descripción, porque los términos de descripción se limitan a ser contraste. Una cosa contra otra, es decir que siempre se puede asignar una expresión. Si algo es azul, es porque no hay otro color que se vea, pero sin esos otros colores, el azul no estaría. Algo es de oro, porque tiene un brillo específico, un peso específico atómico, unas características específicas. Nada sabríamos del oro, si no hubiese contrapartidas o diferencias. Más y menos, etc.

En la segunda capa, esos contrastes se mantienen, y de hecho dejan lugar a la tercera capa por sobreexposición de los términos, por saturación completa. “Haz florecer a tu-lo-que-sea y acabará por desaparecer. Así funciona con la meditación que busca lugares entre los pensamientos. Primero los ensalza, luego encuentra huecos.  No son los huecos, ni la flor de los pensamientos que lleva a la tercera capa, y si lo son. Aún sirven los términos en la segunda capa, pero se anulan por completo entre sí, o – lo que es lo mismo – se autopotencian entre sí hasta el infinito.

En la tercera capa no hay descripción posible, porque los términos no tienen dualidad, no ofrecen contrastes, al mismo tiempo que desde la segunda capa lo siguen teniendo u ofreciendo. La tercera capa no cabe por la boca, ni es boca… aunque desde la segunda capa puede parecer que uno/una pasa por una puerta o que es absorbido por un universo desconocido. Es por tanto lícito pensar también. Es por tanto ilícito pensar también. Anulados ambos contrapuntos en la tercera capa, el pensar se queda solo. No tiene para agarrarse o agarrar y se vuelve transparente hasta dejar única y exclusivamente la energía eléctrica o electromagnética al descubierto.

Voy al baño un rato, luego sigo.

bsts.

Otra perspectiva es comprender lo cíclico. Se puede pensar que lo cíclico es una especie de curva, en la que a veces hay valle, y luego montaña. Ahora mismo, la humanidad cree estar en un ciclo, y dependiendo a quien preguntemos, para unos va a peor, y para otros a mejor.  Esas manifestaciones pertenecen a la primera capa, en la que la dualidad tiene atrapada a la consciencia. En la segunda capa,  la situación no es aceptada como buena o mala, y los puntos entre los pensamientos simplemente certifican la existencia de los pensamientos. En la tercera capa da totalmente igual como sea una curva, mil o todas. No es en la curva en la que se produce la electricidad, es decir que no es en unos puntos concretos sino en absolutamente todos.

Lo cíclico afecta por tanto a la primera y segunda capa. Ya que estamos con el tema, es claramente visible que los imperios se construyen entorno a esos ciclos. Un imperio significa el fracaso de acceso a la tercera capa, y lo forman aquellas y aquellos que se juntan. Los imperios florecen justo después de un pico o valle de posibilidades de acceso a la tercera capa, y todos los imperios sin excepción alguna se formaron y formarán aprovechando bajadas o subidas de permeabilidad eléctrica. Los chemtrails son un ejemplo básico, porque intentan reducir la carga electroestática y aporte eléctrico en todas las frecuencias. Una sopa chemtrail, y los vientos dejan de funcionar, la luz es incompleta, los sonidos se propagan de manera acolchada, etc. Los chemtrails indican que estamos en la fase de una subida de carga electromagnética, – estática y/o eléctrica. Los móviles están para distorsionar los campos electromagnéticos personales. La tecnología basada en la electricidad tiene su orígen en comprenderla, pero debe su involución a la interpretación desde la primera capa.

La verdad es, que los imperios desaparecen porque quienes acceden a la tercera capa, ya sea una piedra o un gusano, un humano o un pez,.. desaparecen. Sin ellos, la intención de las frecuencias no tiene sentido, y las estructuras de mayor dependencia eléctrica se deshacen.

Voy a dar de comer a los gatitos, vuelvo por la tarde-noche.

bsts.

Quizá la parte que me más me sorprende en la irrevocable es que todo se deshace. La sensación es esa. Nada parece sólido, ni inmóvil. Todo está en movimiento. La sensación es de quien contempla una calle, y de repente el asfalto es un río embravecido, encima del mismo fluyen aguas turbulentas, encima de las mismas hay cascadas, etc. El viento, por ejemplo, es agua que arrastra otras aguas, etc. Un sonido es todo menos un sonido, la luz es todo menos luz, las sombras son todo menos sombras, el tacto es todo menos tacto. Me sorprende y me compararía con un ser que contempla por primera vez un río, y no se atreve tirarse dentro del mismo a lo bonzo, pero que sabe que el río ya le ha engullido. Es desde la segunda capa desde la cual puedo describir, a sabiendas que toda descripción es un simple ejercicio de la meditación profunda cuando roza los pensamientos. Pero sí, la irrevocable no conoce límites, es energía pura, son conexiones energéticas… que no veo, que no percibo, que no siento… pero sé que están porque de alguna forma sí que todo parece deshacerse hasta dejar únicamente la energía. Mareante, porque deseo contar desde la segunda capa.

Voy a seguir en los comentarios, para facilitaros la lectura.

bsts.