Las frecuencias nos muestran que cada cuerpo emite una frecuencia específica, y que cada una de esas frecuencias pueden ser diferentes entre ellas. Así, un monolito de cuarzo vibra a una cierta frecuencia, pero otro monolito lo hará con finas diferencias en cuanto a parámetros que una medición puntual no revela. Un árbol, por ejemplo un pino de 30 años de crecimiento, emite una frecuencia típica de pinos, pero… no hay ninguna igual, al igual que no hay ningún pino igual a otro.

Todos los cuerpos, no obstante tienen algo en común: todos emiten en SU frecuencia base respectiva y es en ESA frecuencia en la que se producen las ligerísimas diferencias entre los de la misma familia.

Cuando escuché por primera vez algo sobre el tiempo que dispara mis alarmas, contaba con pocos años de edad. De repente comprendí lo que quería decir eso de “por la noche” como algo separado de mi. Algo que íba a venir a mi encuentro. No es que me asustara, pero sí noté que algo no encajaba. Antes de esa comprensión del término “por la noche”, absolutamente todos los tiempos, acontecimientos, definiciones de tiempo, etc. formaban parte de mi, y sentí que algo había sido robado de mi. Me sentí muy enfadado.

Esa y otras vivencias acuden a mi encuentro ahora. Lo hacen, porque me muestran fehacientemente como he sido violado en mi conexión natural con ese tema en particular. He comprendido, que toda la parafernalia del tiempo es una herramienta, un arma, que se instala para convertir a seres libres en esclavos.  Sin ese arma, no habría fábricas, no habría ciudades, no habría previsiones de ningún tipo relacionados con el tiempo. Todo sería totalmente diferente, y como lo habréis adivinado, muchísimo mejor.

Es muy probable que el nivel de concentración y estado meditativo prácticamente de 24hs/día esté anulando esa violación, reparando los daños ocasionados por ella y rellenando el presente perdido dónde fuera arrancado.

Cuando contemplo las frecuencias que me llegan en formato de ondas sonoras, fotones, vibraciones y sentimientos, la meditación y la comunicación se hacen una. Me lleva a tomar decisiones que no podría tomar de otra forma. Son decisiones que normalmente sugieren un cáos emocional, mental y físico, y por tanto los evito. En cambio, con la meditación ocupando toda mi actividad diaria y nocturna, tomo esas decisiones y contemplo como las emociones, la mente y el cuerpo aprenden a confiar. Sé que costará una dedicación paciente, pero tienen todo el derecho del mundo de exigir pruebas para ese tipo de confianza, una confianza que entrega el mando a no se sabe que, ni quien, a algo inexistente, a algo que no es sí, no es no… pero toma decisiones fuera del alcance de términos duales.

Eso nos lleva a comprender, que el tiempo no puede existir. Pasado y futuro son dos valores inventados, cuya única base es algo inventado, y cuya medición sólo es posible con algo inventado o aprendido (como contar mentalmente, por ejemplo).

Muy propio del mundo dual de jugar con pasado y futuro, haciendo que el presente prácticamente nunca esté. Las dos opciones, y ambas pura ficción. No se puede ir al pasado, no se puede ir al futuro. Pero el presente prácticamente nunca se produce, ya que enseguida todo es pasado, o cualquier plan entra en futuros.

Eso mismo nos debería enseñar que toda expresión dual es ficticia. Los siies, los nooees…, etc., etc., etc.

Al hablar de pasado y futuro, el mundo dual tapa el presente, que es quien o que en realidad engloba, si esa expresión pueda usarse. El presente es lo que se extiende realmente, pero nadie lo hará si cree que el presente es algo demasiado pequeño o corto como para vivirlo. Para mayor confusión, la idea de vivir un presente intenso no suele versar sobre extender el presente rechazando los conceptos ficticios, sino más bien de gastarse los cuartos en atracciones y atracones de todo tipo.

Con todo eso, el mundo dual ficticio tapa al presente y tapa los órganos que pueden percibir ese presente.

Ahora bien, cualquiera que practique la atención en su respiración conforme a como lo explicamos aquí, extenderá el presente y se deshará de las localizaciones ficticias de su vida. (* ver final del texo).

Para mi, día, noche, mañana, mediodía, tarde, las 4:12hs, el tren de las cinco, el mes que viene, el mes de julio, el año pasado, el 2063, … todo esto se ha quedado en mi como descolorido. Entiendo perfectamente lo que quieren decir, pero al mismo tiempo me son tan iguales en su transparencia, que en realidad no causan nada en mi. Me fijo en lo que no es el tiempo, y todo eso es presente.

Al extenderlo así, el presente permite tomar decisiones que no requieren tomar en cuenta cosas que ya no se pueden arreglar (pasado), o que probablemente dejen de funcionar (futuro). Una persona que vive pasado y futuro, enferma de pasado y futuro, son decisiones ficticias y nunca salen a gusto de quien las tomó. Las excepciones a esos destinos de las decisiones son aquellas que se toman sin pensar, lo que lógicamente nos confirma que la meditación – intento de calmar la mente y los pensamientos, emociones e histerísmo en general – toma del mismo puchero, porque también ella toma decisiones sin pensar. Esas decisiones están libres de la enfermedad dual. No dejaron de existir, ni dejarán de existir, porque extienden su existencia desde su propio centro presente constante. Las decisiones tomadas así son decisiones del presente, que contienen todo el presente, por lo que nunca dejan de ser presente.

Sé que llegará el día en el que veré las frecuencias como ahora puedo ver el presente.  No está lejos, ya ha iniciado su labor en mi, gracias a tener presente.

Poco me importa quien haya iniciado el engaño del tiempo, quien lo haya implantado en nosotros, sus razones, necesidades o inclinaciones. Desgraciadamente, ha dejado de interesarme. Digamos que mi agenda no contempla más presente para el y su invento.

🙂 bsts

 

Apunte sobre la respiración:

Respira como de costumbre. Fíjate primer en que inspiras y luego espiras. Eso te condiciona a solo dos actos, lo que te ata al mundo dual.

Ahora fíjate en el momento en el que dejas de inspirar, pero aún no has comenzado a espirar. Hay un punto ahí. Simplemente tómalo en cuenta mientras observas como respiras.

Después, al terminar de espirar y antes de que comiences a inspirar, hay otro punto en el que no haces ni una ni otra cosa.

Si cuentas ahora la respiración, verás que has pasado a cuatro puntos. Ya no estás sujeto al mundo dual por completo, porque por cada segundo que añades a observar tu respiración así, 10 millones de células recién nacidas vivirán en 4 bits, y no en dos. Cómo mínimo, será de 3 bits. Adiós mundo dual.

Si mantienes la concentración en la observación de tu respiración, verás más puntos, más estados que antes no habías visto o percibido.

Aún así, con tan sólo tres bits, el presente puede extenderse.