Hasta el día 3 de marzo se abre a partir de hoy el camino hacia la siguiente fase de acción.

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Como habréis podido comprobar, nuestras fases de acción o bastión ya no se diferencian tanto entre sí. En la fase de bastión actual hemos podido comprobar con que intensidad y compromiso se requiere navegar. Ha sido doloroso en parte, porque esta fase de bastión también ha sido la primera en la que la decisión de seguir se tomaba en la fase anterior de acción, por lo que invariablemente no dejaba ningún margen a rectificaciones posteriores. Era el dispararse a uno mismo como proyectil o expander explosivamente hacia una fase de concentración nunca vista por ninguno de nosotros.

Ya no somos los mismos que fuimos, y no vamos a ser los mismos de aquí unos minutos. Si ya parecía notable la velocidad que cogimos al salir de la última fase de acción, ahora es constatable que – al igual que en las turbinas de Schauberger o en la capacidad de la trucha de aprovechar la corriente en contra para avanzar – hemos usado la fase de bastión para acelerarnos contra todo pronóstico.

Algunos pueden sentirse frustrados, eso también sea dicho. No todos hemos llegado hasta hoy con la intención intacta. A algunos se les fueron las ganas antes, a otros después. Los días de bastión no empero tienen una ventaja: cuando se rompe la firmeza, la caída es en el propio nido, en medio de mil protecciones, con red y colchones.

Ahora, con la llegada de la siguiente fase de acción, todos partimos de nuevo haciendo línea.

En los siguientes siete días iremos estimulando la propia fase de acción. Primero a distancia, luego desde la cercanía y finalmente metiéndonos.

Siempre será preferible la expansión a la penetración, pero si ha de ser la segunda, buena opción es… siempre y cuando la consciencia permita reconocer el alto precio emocional que pueda llegar a pagarse por elegirla. El desgaste de la penetración es inmenso, llegando a raspar el alma.

Aprovechemos estos días hasta el 3 o 4 de marzo. Diseñar por encima, tomándo en cuenta el movimiento antes de fijar estructuras, dejar correr agua por la maqueta, inspeccionar las improntas de los flujos y finalmente decidir el momento idóneo para no decidir nada más.

Va a ser una fase de acción a ciegas, inconsciente. Llena de luz, fin de los túneles. Salir de la casa, sentarse en el jardín y soltar ese gran suspiro. Inevitablemente.

🙂 bsts