Yo no sufro a la hora de leer pensamientos. Tampoco conoce ese hecho la distancia. No es una afección, y leer los pensamientos no ocurre a lo lejos.

Es una gozada, es genial, y ni siquiera transporta nada. Es inmediato, sin retrasos ni adelantos.

No existe la tele (a lo lejos) patía (afección, sufrimiento, sentimiento) en mi, porque yo no le deseo el mal a nadie.

Bueno, a algunos cabroncetes les deseo un poquito mal, pero no mucho, lol. Desde luego no lo suficiente como para perder mis dones.