Ustedes querían una gran novela, y yo fue tan engreído que pensé que sí. Luego escribí una, y … no estaría mal como novela, si no fuese porque nunca la terminaré. Pero esa cosa, ese levantarme para llenar el éter con más tonterías aún, me rompió una maleficio.

Si quieren que se les rompan los suyos, aquí tienen una novela para eso. No es buena, no es mala. No está diseñado para ser juzgado en plan crítico. Les romperá todos sus maleficios, eso es todo.

Es una tenaza de novela. Saca la muela podrida y a buen seguro que ustedes jamás se habrán fijado en si es una buena tenaza, o si es bella. De hecho, cuando arranca de cuajo ese dolor y lo extrae, lo único que les habrá invadido es el alivio.

Abran la boca, digo sus almas.  Es hora del almatista, digo dentista.