Ningún lenguaje pensado, hablado y escrito sirve para la comunicación.

Son códigos de combate de la materia. No son de elección libre, sino obligatorios.

 

Por tanto:

– son difíciles de aprender, porque estaban diseñados para ser secretos

– contienen reglas rígidas, porque nacen de proyectos militares y paramilitares

– encumbran la materia y el progreso material de sus procesos destructivos

– desdeñan la vida con mayor vocabulario para ello que para lo contrario

– ofrecen siempre más probabilidad de defensa de si mismos que de su evolución fuera de si mismos

– impiden el desarrollo de lenguajes no-pensados, no-hablados, no-escritos

– al nutrirse de materia en círculo cerrado derivan todos en progresivas devaluaciones hacia resultados endogámicos terminales

 

Por tanto:

– ningún idioma pensado, hablado o escrito está al servicio de su usuario, sino al servicio de planes militares

– ningún invento, construcción, aparato, acción u obra acontecido en y mediante sociedades de idiomas pensados, hablados y escritos está al servicio del usuario

– son muros prácticamente impenetrables por la mente, si esa mente piensa, habla o escribe en palabras o similares

 

Yo comparto códigos militares mientras no sea consciente de que lo son. Una vez consciente, aviso del problema a quienes no son conscientes del mismo.

Si alguien me pregunta sobre las opciones fuera de esos códigos, espero de el o ella que mi silencio le inspire.

No, no el silencio entre códigos.

 

Mi extraño silencio.