El Caos es omnipresente en cualquier vida, y para ser más extenso en y sobre toda materia, energía y lo que se pueda encontrar en el universo. Es prácticamente imposible que el sufrimiento que ese Caos genera, pueda ser alejado. Aún así, la vida y toda la materia se enfrenta una y otra vez al Caos, buscando una escapatoria, y por que no decirlo, una victoria.

En las sociedades humanas, esos intentos se cuentan por millones. Aún así, el Caos ha ido detectando y tapando esos caminos o túneles. Una vez en su poder, los usa para sembrar aún más Caos y sufrimiento entre los humanos.

Seguir pensando que el caos no es un Caos pensante, avanzadísimo, prácticamente invencible hasta la fecha de hoy… seguir creyendo que las cosas ocurren en base a circunstancias fortuitas, sólo forma parte de la programación que el Caos ha instalado en nosotros. Vernos como pobres víctimas de un Caos tremendo y maligno, es obviar que una gran parte de nosotros es el mismisimo Caos.

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En el viaje hacía los orígines del Caos se embarcaron billiones de billiones de billiones de billiones de billiones y de billiones de seres. Sus métodos no fructificaron, porque el Caos queda inmediatamente informado sobre cualquier intento. Si el 99,999999999999999999999999999999999999999% de un rebelde es Caos, no es de sorprender que incluso los sigilosos y silenciosos acabaron siempre por encontrarse con el tunel tapado, cuando pensaban que estaban a punto de dar con el lugar de esa cosa. No es que lea los pensamientos. Los provoca. Va un poco más allá de telepatía, es capaz de instalar los caminos, una vez que sabe que una de esas minúsculas existencias es propensa a aguarle el desastre.

Es tan celoso en esa programación y actitud, actividad y función, que puede concentrarse sin ningún problema en cualquier electrón aislado. No hay límite de su capacidad de lectura de datos. No es de extrañar pues, que estos organismos organizados – humanos como animales, plantas como micróbios, etc., etc., . no tuvieran la más mínima posibilidad de lograr su propósito. Aún así, seguimos.

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No me apetece para nada pensar o sentir lo que estoy haciendo ahora mismo, pero hay una información que debe salir aquí, y es que llevamos ahora mismo unos 15 años de ventaja sobre el Caos. Ese dato es fehaciente.

El Caos no puede monitorizarme muy bien últimamente. No sé a qué es debido, porque me he entrenado desde muy joven a no saber para nada lo que estoy haciendo. Al mismo tiempo, he desarrollado una capacidad de opacidad por saturación, algo parecido a esas escenas tan divertidas de películas, en las que todos buscan a un payaso, para encontrarse de repente frente a cientos de payasos saliendo hacía cientos de direcciones distintas. A eso le he añadido un alzheimer voluntario, y ahora, para empezar a moverme, utilizo una variante del no reaccionar.

Así que, yo no les puedo decir porque sé que ese dato es fehaciente. Nunca lo sabré.

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Tampoco les puedo decir que significa ese dato. No sé que repercusiones puede tener. Yo no puedo hacer nada con el, y tampoco voy a meterme más allá de saber que es así. Les recomiendo lo mismo a ustedes, porque es totalmente seguro que cualquier camino a través de esa información acabe en un túnel sellado, y un comité de bienvenida de lo más feroz detrás del foco potente.

Aún así, ese dato lo cambia todo. En el sentido más estricto de la palabra.

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