No creo que haga falta que me haga aquí el docto en etimología de palabras, reproduciendo lo que otros ya han hecho. Si queréis, echad un vistazo o dos a los documentos que brinda la red para descubrir que putare proviene del pensar, ya que las mujeres a las que los romanos llamaron así, eran normalmente doctas para el nivel mediocre que los romanos ofrecían. Aunque interesante, no me conmueve ya que los conquistadores sean siempre mucho más bastos que los conquistados.

Mi interés se despierta a la hora de comprobar, que el tema de la prostitución está blindado. No me refiero tampoco al negocio en sí, sino a la interpretación de la palabra prostitución. Oficialmente, y se mire dónde se mire, prostitución quiere decir que se da sexo a cambio de ciertos valores (dinero, favores, bienes, etc.). Bien, hasta aquí fácil… el problema es que no hay más. Si, si. Tal como lo están leyendo, amigas y amigos. Punto.

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Me parece interesante, porque nos vendemos a diario en miles de miles de situaciones. Un empleo cualquiera, es tan “prostituoso” como el negocio al que se denomina oficialmente como prostitución. No es otra cosa. Alguien ofrece algo a cambio de algo. Las palabras “empleo” y “prostitución” son perfectamente intercambiables, son sinónimos. El problemón es que nadie quiere oficializarlo, es decir reconocerlo. El chulo es cualquier patrón, y la prostituta cualquier empleado.

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Una palabra bonita es la de “hipocresía”. Claramente estamos ante un caso flagrante de hipocresía. Tanta, que apunta una vez más hacía esa región en nuestros cuerpos y mentes que no parece para nada de seres interesantes o autónomos. Por ejemplo, nadie puede prohibir que se entregue sexo a cambio de algo, porque el sexo siempre es a cambio de algo. Los griegos tenían eso bien claro, aunque sin duda ya estaban ellos también demasiado deformados como para evitar caer en el abismo. Viendo como las sociedades actuales definen y enmascaran el tema de la prostitución, simplemente queda constancia que ninguna ha vuelta a salir del agujero.

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Lo de la Torre de Babel no está nada mal. Hoy habrá quien diga en este mundo “¿Yo? No. Yo no me prostituyo.” Acto seguido se meterá en un coche e irá al trabajo. Cómodamente adormilado en la creencia de haber dicho algo, ejem, guay. Basándose en comprender lo que ha dicho. Montando toda su vida sobre conceptos que le mantendrán adormilado el resto de sus días.

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¿Cómo puede ocurrir algo así? Lo de la palabra e intrepretación de prostitución es lógicamente sólo una de las pruebas claras del desmoronamiento de la humanidad, que se cree en la cúspide, pero a cada año se hunde más y más en la oscuridad de la hipocresía llevada al cubo. Nos sirve, eso sí, para constatar que en algún momento sí hubo una sociedad que funcionó maravillosamente bien, pero … llegaron los invasores mucho más estúpidos y se cargaron el invento. Lo que quedó, ya no fue capaz de levantar de nuevo la maravilla. Así sucesivamente, hasta llegar al estiércolero de hoy día, que ya era estiércolero hace dos y cinco mil años.

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Le va a costar a la humanidad reconocer que no va a llegar a ningún sitio. Que no va a tener ninguna posibilidad. Que desaparecerá sin dejar el más mínimo rastro.  Bueno, de hecho mejor así. Seguir ese rastro no parece nada recomendable, incluso con el preservativo planetario puesto. Bueno, ya lo llevamos puesto, o mejor dicho, nos lo han puesto. Esos cinturones de Van Allen…

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Lo nuestro es delito. Lo es en el Universo entero, y en cualquier lugar que no esté – al igual que nosotros – en cuarentena indefinida.

¿Podrá cambiarse esa condición alguna vez? No. Desde luego que no. Lo que no podían hacer era aniquilarnos directamente, porque eso también hubiera sido delito. Así que, cúpula de radioactividad triple puesta, y que se extinga la porquería por sí sola.

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Ese es el gran problema de la humanidad. Que no se percata de lo importante que podría ser. Que no se atreve a quitarse la mierda de encima, porque cree que es oro puro, y que todo lo hace perfectísimamente bien. 74 países legislaron en los últimos 8 años el tema de la prostitución, pero los miles de millones de humanos de esos páises no fueron capaces de ver lo hipócritas que fueron al permitirlo.

“Ehh, pero ya sabemos como es el genoma humano, que podemos mandar naves sin tripulación hacía algún pedrusco en el espacio, y en nada usaremos robots para todos los trabajos duros.”

Ya. Lo de siempre. Mirar las estrellas, por lejos o cerca o dentro que estén, pero no parar de mirarse en lo que brilla, en vez de brillar por uno mismo.

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La sociedad original, esa es la que me interesa a mi. Lo que quede de original en cualquier cosa, eso es lo que me interesa a mi. Lo demás, lo olvido. Si obro así, me asemejo remotamente a un ser original.

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Van a flipar en cuanto se enteren. Cuando se den cuenta que no cuidaban a los animales, sino que fueron los animales que les cuidaban a ellos.  ¡Qué sacrificio han hecho!

Ya sé como funciona el lenguaje original. He tenido 48 horas para ir probándolo, y es lo que la humanidad, tal como está, nunca va a conocer.

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Algunos de ustedes, la mayoría supongo, se saldrán de esta. Lo que hicimos es lo que hacemos.  El “Después de nosotros”, no existe. Honremos pues a todo ser con el que podamos tener contacto aquí y ahora.  Lo llamo “la Navidad prolongada durante el resto”.

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Ah, esa luz. Cada día es más presente. Nos llena de paz y sosiego. Nos llena de El Lugar hasta que el transporte sea seguro.

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Adiós prostíbulo, aaadios. Y…. bienvenido prostíbulo. No veas que cliente acaba de entrar.