Dicen las malas lenguas que un Domingo de Ramos el joven fotógrafo zen fue interrogado en plena procesión por cuatro encapuchados. El semi-secuestro pasó desapercibido por la multitud, por las autoridades y los cuerpos de seguridad ya que nadie vió o contempló cosa rara en ver a encapuchados rodear un tipo con el pelo como Cristo.

Hemos aquí la transcripción de lo sucedido, grabación recuperada de los archivos de la NSA desaparecida:

“Eh, tú. ¿Cómo lo haces?” – uno de los encapuchados hace brillar momentáneamente el filo del cuchillo de entre las mangas para darle más severidad a su exigencia de respuesta.
El joven fotógrafo zen observa al tipo y sus tres colegas y no parece verlos.

“Qué te he dicho que nos cuentes como lo haces o ….” – el encapuchado del cuchillo se acerca aún más al joven fotógrafo zen, quien sin medir reacción adicional le aturde una sinápsis de nervios en el brazo izquierdo. El cuchillo cae al suelo, y el brazo también lo hubiera hecho, sino fuera porque estaba firmemente unido al cuerpo del desgraciado. Un segundo golpecito, prácticamente invisible, anula la voz del damnificado opresor, dejando salir de su garganto un sofocado quejido de exaltación, sorprendentemente acorde con las lamentaciones de los creyentes. Una tercera caricia le deja prácticamente estéril para dar cualquier movimiento durante minutos.

La masa comienza a empujar a los encapuchados, que se hacen cargo como pueden de su amigo paralizado, y cuya mirada en trance por fin encaja con las de las damas de honor que le siguen a la virgen en lo alto del palio.

“No funciona así, amigos” – les dice el joven fotógrafo zen, mientras les sigue a pocos centímetros.  -“Eso es como dar palizas al agua, que no lleva a ningún sitio. Las energías que conducen no se pueden desconducir, pero sí se pueden llenar de semipresencia.”

(Fin de la grabación desde el satélite, que ofrecía una visión orbital de la escena. Cambio a la grabación desde las cámaras de seguridad disfrazadas de chimeneas)

“Digamos que si me salen las cosas como me salen, es porque he reservado para ellas las energías adecuadas, mientras que las energías falsetas (el joven fotógrafo se parece reír un momento)… esas las gasto en juegos que no pueden dañarme a mi, ni a nadie. No las acumulo, y así no responden a las armonías de las que me rodean. Como por ejemplo las suyas.”

(Fin de la grabación de las cámaras de seguridad tipo chimenea. Inicio de grabación desde las cámaras instaladas en el palio, que va a pocos metros por delante de la procesión y del grupo observado con especial interés)

“Es fácil. Lo hago así. Me como el marrón, como dirían ustedes, dónde y cuando más me conviene. Pierdo dónde quiero perder, dónde me lo puede permitir mi estrecho horizonte de miras. Y dónde no quiero que haya el más mínimo problema, lo único que tengo que hacer es conservar la calma.”

El encapuchado líder se recupera de su parálisis con un movimiento parecido a dedos en formación de tenaza que le atiza el joven fotógrafo zen.

“Tiene sus ventajas,  y tiene sus inconvenientes. Las ventajas son que me salen las cosas perfectas, y los inconvenientes son que de vez en cuando me exijo demasiado. Espero que ya se haya ido el dolor del brazo, lo siento hermano.”

Los encapuchados finalmente logran salir de la procesión, al abrirse la calle estrecha en cruce. Nadie repara en ellos, ya que es completamente normal en ese pueblo ver a cuatro encapuchados salir corriendo de una procesión.

Una señora que ha sido testigo involuntaria de todo lo acontecido, finalmente logra comunicar su ansiedad de saber. -“¿Como lo ha hecho?”, le pregunta al joven fotógrafo zen. Este no parece verla, pero le responde hablando hacía delante sin perder de vista la cámara instalada en el palio.

– “Yo no hago nada. Lo que tenía que hacer, lo hice antes de venir aquí. Lo que tendré que hacer, lo haré después de estar aquí. Dónde nada ni nadie puede resultar herido por mi ineptitud, señora.  A veces no he gastado suficiente, y lo paga algún ser querido, pero los daños son mínimos ya. Se aprende jugando, créame. Salude a la cámara, hace rato que nos están filmando.”