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“Hola Furli, te escribimos esta postal desde un lugar paradisiaco. Después de darle un par de tundas a algunas puertas que se habían cerrado, el Juvi (joven fotógrafo zen, por su lo publicas) y yo (la abuela, por si no lo has explicado) nos miramos, comenzamos a reír y pensamos en que no había mejor forma de hundir esta simulación que con un poquito de más frío. Así que, cuando la cosa que tu llamas La Máquina nos cerró la siguiente puerta, ya habíamos instalado unos cuantos inyectores de hielo alrededor de esa zona. ¡Qué genial eso de poderse desplazar a cualquier velocidad, hijo! ¡Instalé 392.929.245 inyectores yo solita en quince segundos! El Juvi se quedó comiendo un bocata, pero no llegó a hincar los dientes dos veces, jeje!

Bueno, tu lo verás en las imágenes. La puta puerta se cerró, como no, pero… le costó, y aprovechamos los momentos para tomar algunas fotografías, que te adjuntamos. Ya verás, las primeras hasta la 0295 (esa la deberías publicar para que no se pierda la orientación) son de antes de instalar los inyectores, luego… de lo que tu hablabas, aunque no nos pudimos acercar tanto como lo hiciste tú. El Juvi quiso ir, pero yo no me fiaba mucho de los inyectores, algunos algo atascados con gluten. ¡Menos mal, oye.. porque la puñetera puerta se cerró! No quiero ni pensar en el mal rato que hubiéramos pasado raspando los restos del Juvi para intentar reconstruirlo en alguno de tus inventos.

Bueno, mañana seguiremos, porque como ya te comenté, estamos en una playa. El Juvi con unas del lugar (por su bien espero que sean unas, que aquí esto no está nada claro, ni desnudos, vamos), y yo contemplando desde una hamaca ese mar lapislazuli… con mi coctél de frutas exóticas a mano. Dice el Juvi que me pasará lo mismo con el cóctel que con el sexo de los oriundos, pero yo sí sé diferenciar una pera de una porra. ¡Será posible con el niñato ese!

Bueno, todos bien aquí. Esperamos que en el primer mundo también, y que no nos habéis olvidado ya, viejo truco de la simulación.

Besos, y espirales… y no flipar demasiado con las fotos, que apenas tuvimos tiempo.”

Abuela y el joven fotógrafo zen

P.D.: Hola, soy el Juvi. Que la abuela está en forma. No me deja hacer ná. Sospecho que está aprovechando su nuevo don de multiubicarse para romperle las piernas a las monadas que tengo cerca, pero antes de enviar la postal, quería decirte que la abuela murmuró algo como “Y a la puta mierda con el puto Titanic”, ya sabes como se pone y eso. Creo que es un título guay para las fotitos, y eso que he suavizado sus acideces mientras pulsaba como posesa los botones de los inyectores de frío. Hala, agur y ezas cozas del sur. Ah, que a partir de la 0295 vale la pena ampliar, es que estamos a mucha más distancia de lo que parece.

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