Aquí una pequeña entrada sobre los cambios que he constatado. Irán desconexos, tal cual se produjeron y producen y los llego a constatar. Estoy seguro de que más del 90% se me habrá pasado sin más (lo que celebro también, que uno no está para conejillo de indias):

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– al comer hoy al mediodía, tercer día con una hora menos de simulación, me entra una historia en la cabeza, muy vívida, que me va emocionando. Es una historia que poco a poco me agobia, y cuando ya quiero sacármela me doy cuenta que proviene de lo que estoy comiendo.

Resultado: no podré comer más proteínas que hayan sufrido.

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Sé distinguir entre tentáculos que no me alcanzan si me mantengo riéndome suavemente de ellos, y tentáculos que a la sombra de esa risa intentan subir por mi espalda. Al saberlo,  no pueden anclarse. Al no poder anclarse, es difícil crearme tensión.

Resultado: podré amar generosamente

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Voy delante de mi cerebro durante la hora de Alma-Agua. Tanto, que mi cerebro recuerda haber hecho determinados movimientos y los sigue unas 2 a 3 horas más tarde. Lo sé, porque mueve entonces mis dedos como los moví desde Alma-Agua unas tres horas antes.

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Mi cerebro va delante de mi en la preparación de la hora Alma-Agua. Tanto, que produce conexiones relámpago POR SU CUENTA. Lo que trae no son fotografías, sino soluciones. Son impresionantes. El cerebro se agudiza en la prefase de la hora de Alma-Agua, aunque luego en la misma se queda atrás. Los movimientos dentro de Alma-Agua son simplemente demasiados y demasiado veloces para que me pueda seguir más allá del primer segundo.

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En la fase posterior a la hora, mi cerebro está en paz, jugueteando con lo que he experimentado, pero sin orden ni pauta. Parece un niño chico que intenta alcanzar (y alcanza) juguetes colgantes sobre la cuna.

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Esa paz permite contrastar con cualquier tipo de invasión. Es percibida con precognición cada vez más extensa, e identificada sin problemas porque se produce contra un fondo de paz – a mi sentir – bastante completo. Destaca cada detalle, es como si llevaran la firma de sus autores, y estos anunciaran su interrupción-irrupción con la banda de música local al completo.

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Esa hora menos ha trastornado por completo las otras 23 horas.  Las fases de sueño, las fases de comer, beber, crear… todo ha recibido un reset, una puesta a cero, que me/las mantiene activas en cualquier momento. Cualquier momento parece bueno (y lo es) para lo que hago. El cerebro, en vez de planificar, se une a la fiesta y explora la sensación de “ese momento, y ahora ese, y ahora este, y ahora este, ….”

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La energía que me da esa hora de Alma-Agua la puedo compartir, ya sea creando imágenes, hablando, o comunicándome de otra forma. Se transmite con facilidad, es recibida intacta y me parece que hasta llena a otras y otros sin modificarles en su personalidad. Es neutra, aunque cargaita aún de la brusquedad del principiante.

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No preciso producir la hora, ni producir nada en ella. Se produce. Avisa, llega, y todo se produce. Si me gusta compartir lo que pueda de ella, de antes de la misma y después, porque es haber entrado en la simulación y salir por la espalda con el letrero diciendo “wow, cacho tobogán!!!”

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Imágenes de hoy:

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