Convierte tu peso en litros. Por ejemplo, 50 kilos equivalen a 50 litros, 42 kg = 42 l, etc.

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Imagínate que te acaban de traer un muñeco o muñeca hinchable, pero calcado/a a ti, y totalmente transparente. Llénate, digo a tu muñeca/o con los litros de agua que representan tu peso.

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Ahora imagínate que cualquier cosa que te llega a la percepción no son cosas como las que conoces. Un sonido, pues es un sonido pero también es un transporte de agua, una tubería o tentáculo, como quieras verlo. Unas palabras, un saludo, una conversación … pues son eso, y también tubos de todo tipo que transportan agua. Si escuchas, o hables… pues se conectan desde tu muñeco hacía otros muñecos, recibiendo y dando.

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Pronto verás que hay un tipo universal de líquido. Casi transparente de cerca, y de lejos un lechoso, hasta lento y espeso ‘como-líquido-pero-… pero…’. Sí, es difícil de describir. No llega a ser gris, pero lo es.

Esas son las aguas que han ido copiando lo que vieron. Ningún cuerpo por el que han pasado las ha renovado, ninguno les ha dado un toque personal. Es información obvia, información millones de veces copiada y retransmitida. Apenas es capaz de fluir.

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En cuanto hagas algo especial tú, en el momento en el que te pones a la creativa, en vez de a la defensiva o atacante, verás algo alucinante:

El líquido espeso se retrae dentro de las tuberías, luego se retraen las tuberías. Verás a tu muñeca – fiel espejo en esta obra – creando remolinos propios, que recorrerán el líquido a la vista. Estarás activando tus aguas, y lo primero que eso hace es repeler eficazmente todo lo obvio.

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Quedan tres meses. Huye de lo obvio, porque eso hará que llegues en condiciones, y no te quedes en el camino. Si alguien te menciona el cielo azul, que obviamente es azul en ese momento, asiente, mira el reloj y excusa inventada para salir corriendo. No le des tiempo ni a repetir o ensanchar su tubo en tu dirección. Déjalo con la palabra al aire, y que se desinfle cuán miembro flácido, puede que así se trague un poco de su propia obviedad.

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En tus huídas y juegos al escondite, en tus locas carreras de mil y un obstáculos, en tus campeonatos de esquiva-tubos habrá premios desde el primer paso. Uno de los grandes es tropezarte con alguien que esté en fase creativa. Mi educación bismarckiana fallida me impide entrar en detalles lujuriosos.

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Convierte tu dicha en aún más grande. Son tres meses en los que todo está permitido, y nadie podrá impedirlo. Tres largos meses, que se te harán cortísimos si evitas lo obvio, es decir todo aquello que te obvia al querer sustituirte.

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Crecerá la hierba y todos lo verán. Hoy, eso no es obvio para ti, pero mañana hasta ver crecer un árbol en media hora hasta los 40 metros de altura no será nada sorprendente.

Creo que ahora comprendes. Ahora reconoces la magnitud del problema de lo obvio. Será tan retrasado guiarse por y transmitir lo obvio, que sin visión creativa no habrá forma de poner un pie delante de otro.

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Básicamente porque habrá un bosque dónde antes de volver a abrir los ojos estaba tu ciudad.

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Huye.

Es divertido.

Es exigente.

Todo estará permitido. Confía en ti.

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(quien escribe agua, escribe alma)