Este texto va dedicado a quienes estamos en primera línea. Cada uno, a su manera, ha contribuido en los últimos 120 días a inclinar la balanza hacía Agua-Alma.

Ya sabemos el pronóstico: durante los próximos días y posiblemente semanas nos la devolverán con creces. Así, quienes ya están prácticamente incapaces para hacer algo más que atender lo básico, se verán expuestos a una temporada con las fuerzas físicas a prácticamente cero.

Hemos cumplido.  AguaAlma siguió intacta durante estos tres meses cruciales, y ha llegado a la siguiente fase con todas las posibilidades que le son propias. Es importante que recuerden eso durante los días de convalescencia, cansancio brutal y – porque no – ganas de cerrar los ojos. Pueden hacerlo, hemos cumplido.

No hay solución mágica contra ese cansancio. Será AguaAlma quien se encargará del núcleo de procedencia, pero no está a la vista que sea antes de septiembre, por lo que vamos a tener que apechugar con la más absoluta debilidad en todos los sentidos. Cuiden su alimentación, no pierdan demasiado peso, oblíguense a comer y a beber, a pasear y si se sientan en cualquier lado porque no hay otra forma ya, háganlo. Háganlo, duerman dónde sea, y agradezcan si les despiertan. De hecho, todos van a pensar que están gravemente enfermos, lo que es una ventaja a la hora de buscarse el siguiente sitio para descansar.

No tomen cafeína más allá de microdósis y como medicamento. Por experiencia de anteriores episodios, ese pequeño chute de café (un 5% de lo que tomarían habitualmente en una taza), lo tienen que reservar para cosas como imprescindibles. Por ejemplo para ir a un determinado lugar a arreglar algún tema en plazo, o para lograr llegar al supermercado, encargar la compra y volver a casa.

Conduzcan lo menos posible.

Reduzcan los esfuerzos.

Eviten el sol.

Aíslense si es necesario.

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Hemos cumplido. Están rabiosos. Lo que está cayendo lo certifica.

Aquí y ahora es dónde más claramente se ve quien es quien en este planeta.

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