Hoy es un día espléndido para seguir una pauta de estar concentrado durante todo el día en lo que se hace, sin que otras cosas puedan desviar la atención.

Si es para preparar elixires, es imprescindible lograr eso. Si algo ha de sanar o curar, si algo ha de aportar, ese algo precisa haber recibido mimos y cuidados sin interrupciones, sin quedar a medias y sin compañía sobre cualquier mesa o banco de trabajo.

Si es para darle un empujón a la familia, no hay otra forma que esa. Si algo fuera de la familia desea entrar, pues ha de esperar y no cinco minutos, ni una hora. Hasta mañana, y con sonrisa, pero además sin prestarle la menor atención.

Si es para lograr un avance significativo, en el proyecto o sueño que sea, el estar concentrado es la base, las horas del día el sustento y la noche el momento de disipar el resto de las tensiones acumuladas.

Eso lo enseña la lluvia. Si está concentrada, suele ser suave y seguida, duradera y equitativa. Si recibe molestas ondas, si el viento la zarandea… en segundos se convierte en aguacero, en minutos ha hecho daños para meses de recuperación necesaria.

Los poderes de la naturaleza son inmensos y duermen plácidamente en todos los seres. Despertarlos requiere respetarlos, y dándoles su nido-marco siguiente, algo más amplio, viene de la mano de estar concentrado en lo que se hace.

Close to you.

Cerca de ti.