Lo que nunca han sabido encajar algunos, es que la naturaleza no entrega a sus hijos.

Así se definen los bordes de forma inequívoca. Siempre intentando hacer ver que ellos mandan,  en vez de admitir que están en el límite.

También es por eso que los bordes se suelen desgastar mucho antes que el resto, aunque desde los bordes quizá se vea como que todo tiene acabar siendo borde. Quizá, porque hasta el borde menos ilustrado sabrá que es una copia, lo que quita bastante emoción al asunto de vivir siendo precipicio.

Las obras en plan copia sólo cambian los bordes. Las obras de verdad, las profundas obras de la naturaleza, lo cambian todo.

Hay que ser borde para comprenderlo, y hay que amar a la naturaleza para reconocerlo.

bordes bien definidos

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