Hay algo en los sistemas tipo Bilderberger (o Polítbüro, como quieran), que empieza a hacerme reír. Reír de verdad, y no en plan histérico o rabioso. No tienen imaginación, son borderline y me refiero al borde entre completamente inútiles y penosamente inútiles de la facción Ultra, aquella que ya es carne de cañón y pero siguen con los cánticos sin enterarse. En versión ordenanzas, pero ni con el cambio de letra se salvarán de la quema.

triangulito-fallido

triangulito-fallido

Hay muchos ejemplos. Quizá éste, gráfico a más no poder de hoy, lo explique con más claridad de lo que unos como otros desean esconder. La torpeza siempre sale a flote y más cuando se trata de un borde como el que acabo de apuntar más arriba. Digamos que cada paso que dan les mete más y más en zonas que ni su madre, y bien que hace la señora, porque a sitios así sólo van los que ya no tienen retorno.

El triangulito falló, y falló porque quienes son objeto de esos montajes se tejen protección más que suficiente. Ya no cuelan, ni funcionan. Si, en el camino quedarán algunos amigos si no se cuidan, pero más que avisar, más de lo que ya digo, hago e intento mostrar con mi formato no puedo hacer.

Los torpes se repiten, y repiten lo mismo para todos sus asuntos: formas geométricas que han de rezar en los cielos, en las mentes y en todos sus trabajos. Cuanto más emblema, mejor, cuando más marca, mejor. El borde que dibujé antes es un paraíso comparado con el que la masificación de la presencia de las insignias causa. Pero no quieren aprender, ni reconocer, ni hacer otra cosa que cumplir con el programa. Ni siquiera se coscan de que están todos con un pie y medio en la cárcel, o – lo que me temo – que después de la cárcel les llegará la mala noticia de no tener ticket de vuelta a esta Tierra.

Estos últimos meses van a ser terribles en ese aspecto. Hasta el último segundo los torpes y de los bordes nada recomendables van a apretar con su programa. Dará igual si alrededor suyo todo lo suyo se derrumba. Creen que cerrando los ojos y cumpliendo las consignas van a superar “el bache”.

Por mi encantado, porque ante semejante incongruencia con la vida y la más absoluta falta de humanidad, acompañado por una flagrante ausencia de la empatía, no hay quien los aguante, y está claro que no hay nada que les haga cambiar de idea, hasta que el mero hecho de la idea los autodestruirá.

Soy indomable. No hay forma de dominarme, aunque ya han intentado de todo para subirse encima de mi dignidad, ética, moral, creatividad, entusiasmo y capacidad de amar. Eso, cuando acabaron con la sobreexplotación de mi maldad, estupidez, inconsciencia, violencia, brutalidad, falta de respeto y demás partes del programa.

Nada. No han logrado absolutamente nada en su dirección, y todo lo contrario en la mía, que es la que no tiene, que es la que se produce y desproduce, la que aparece y desaparece, la que finta y luego resultó que llegó hasta la médula.

Además he comprobado que eso de atacar a los alinimales se cobra ahora enseguida, y no transferido a la siguiente existencia. Eso me llena de intensa satisfacción, porque el ataque de hoy iba dirigido a esa concentración de alinimales que se está produciendo a mi alrededor, encima y seguramente debajo.  Ya no es gratis cazar elefantes, y en cuanto a demás especies, resulta que también se cobra cada ataque en el momento.

Jesús de Nazareth dicen que dijo que eso de “Ojo por ojo” no vale, ni debería ser, y que lo mejor era o sería poner la otra mejilla. Eso es cierto. Mientras la humanidad aguanta el daño que le pueda hacer la vida, y pone la otra mejilla para recibir golpes de vida, no recibe golpes de muerte. Hasta que uno empieza a repartir tortas en vez de poner al descubierto que aún aguanta más. Eso cambia el panorama. Lo cambia brutalmente, pero hasta que no estén infectados casi todos los seres humanos de esa enfermedad de dar golpes y coces a la mínima de cambio, no llega a ser un cambio perceptible.

Ese cambio es brutal cuando se supera el número de coces. Es mortal, de hecho. El “ojo por ojo” no proviene de esa época, sino de un funcionamiento interno de la vida. Llegado a ese punto, la vida se cobra lo que le quitan de quien se lo quita. Lo primero, la vida misma, es decir que se cobra la vida primero en vidas, luego ya verá lo que hará con los minerales y la humedad sobrante.

Ya no queda tiempo para poder cambiar. Quienes enfocan sus energías negativas contra quienes cuidan del vórtex-cambio, acabarán casi inmediatamente gravemente enfermos, y puede que se mueran incluso a los pocos días. Depende del daño que logren en esas personas-seres. No lo digo en broma, lo digo con honda preocupación por quienes creen que pueden hacerlo, tan sólo porque pudieron hacerlo sin más durante decenios, milenios o más. No se dan cuenta para nada que la corrida de toritos se ha convertido en corrida de lemmings.

Desde el Día de la Alianza eso ya no es así. Auguro a todos que se ocupan en hacer imposible la vida a los demás un final rápido. Puede que arrastren en eso a alguno de los seres-cuidadores, pero tendrán que ser cientos y posiblemente miles que tiren. Con cada día que pasa, estarán más descoordinados, les faltarán cada vez más personajillos oscuros y adeptos, y la burocracia Bilderberger-Polítbüro se quedará con telaraños en los teclados y mandos.

De verdad, yo no puedo hacer más que avisar. Se me ha dicho que no haga más, porque del resto se encargan quien/es son mi hogar, y en esas reuniones familiares el voto contra la violencia fue la moneda que nos llevó a unirnos contra la estafa de la vida. Más no pudimos hacer, y siempre era más que suficiente para servir de anclaje al cambio.

El poder del triángulo nada tiene que hacer ante la complejidad de Beutelgeuse. El hogar de la vida no manda, sino que devuelve lo que se le envía. Mientras funcionaran los filtros, era gratis matar a los demás, a partir del Día de la Alianza crece con cada día que pasa la fuerza de los golpes que vuelven contra su emisor. Y son letales de necesidad.

Soy induo-mable. Ahora ya ni siquiera tengo que defenderme.  Esa mano, brazo y medio cuerpo dedicado a mantener a raya los ataques, de repente podrá estar disfrutando de acompañar a la otra mitad.

No daré agua a los muertos y enfermos resultantes de sus ataques. Pero beberé de su humedad y me constituiré con sus minerales en cuanto haga valer el ticket de vuelta.

Que yo sí he reconocido. Cuyo precio pagué.

Soy indo-amable. Schreibt euch das hinter die Ohren, bevor sie komplett verfault sind, nur weil ihr der Stimme des Herzens nicht folgen wollt.

Dominadores y dominados: no tenéis ticket de vuelta. Eso es lo que hay, y si en la rabiosa comprensión aumentéis el grado de violencia, menos os quedará de la última.

(Aviso de sensibilidad a partir de esta fecha:
https://sombrasbaul.wordpress.com/sensibilidad/

tema borderliner)

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