Esta es una de esas situaciones paradójicas-furlockianas-del-presente que me encantan. En ella, un grupo de reclutadores llama a mi puerta y me entrevista para sus fines. A quienes buscan es al Furlock, pero les abre el joven fotógrafo zen. Se ve que no vieron el cambiazo.

***

R1: “Eh, buenos días, ciudadano. Tenemos aquí …”

F: “Buenos días, … JFZ: … amigos!”

R1: … eh, sí, buenos días. Tenemos aquí …”

JFZ: “… ¿una fantástica oferta de ollas exprés?”

R1, R2, R3 y R4 se miran entre ellos, desconcertados.

R1: “… eh, no señor. Eh, …”

JFZ: “¡Qué tonto soy! Si vienen ustedes en grupo, tendrá que ser algo más grande!”

R1: “Efectivamente, eh, señor. Es mucho más grande que una olla exprés. Es …”

JFZ: “Ah, no me quite la sorpresa. Déjeme adivinar…

R2: “Pero…”

JFZ: “¡Ah, YA LO TENGO! Ustedes vienen a ayudarme con el Strom-Bo-Raspador! Si es que Dios existe!

R1, R2, R3 y R4 no pueden evitar asentir con sus cabezas como a un comando síncrono al escuchar la última afirmación. JFZ y los cuatro reclutadores sonríen. Pasan diez segundos y siguen sonriendo. Pasan quince y R1 deja ligeramente de extender su piel sobre la cara, mirando hacía R2 de reojo. Pasa medio minuto y el único que sigue sonriendo es JFZ.

JFZ: “¿Me he perdido algo? ¿Y las herramientas? ¿Y el Strom-Bo cable? ¿Y los Strom-Bo-Baúles?”

R3:  “Nosotros…”

JFZ: “Claro, pero que torpe de nuevo por mi parte. Ustedes…”

R1, R2, R3 y R4: “Nosotros…(nosotros, nosotros, nosotros…)…”

JFZ: “… NO SON STROMBOTÉCNICOS!!!”
R1, R2, R3 y R4: “… NO VENIMOS A ESO!”

Se instala el silencio en el pasillo. Nadie sonríe. Bueno, JFZ si que sonríe, pero como sólo ven al Furlock, no se coscan.

JFZ: “Oh, que pena. Con la de manos que preciso para ampliar el Strom-Bo campo. ¿Sabían ustedes que el rico es rico, porque hay pobres? Bah, claro que lo saben. Ustedes también vienen en grupo, eso lo dice todo.”

R1 mueve la cabeza en una negación-afirmación repetina de difícil descripción.

R2: “Y ezo?” / R4: “¿Einnn?”

JFZ: “Si. Si todos tienen riquezas, no precisan al rico. El rico crea su coro y el coro crea su coro, y así… ya saben, hasta que somos millones. Los ricos nos suman, para restarnos más eficazmente. Eso de chupar la teta no era suficiente, así que todo el redil a las máquinas de extracción de leche, digo savia, digo … bah, ya me han comprendido. Ustedes vienen en grupo, porque hay alguien que les manda. Ustedes no vienen para ayudarme con el Strom-Bo. Ustedes vienen a reclutarme.”

R1: “Eh, hmmh, pues… ”

R4: “… pues sí, joder. El jefe quiere verle.”

JFZ: “El jefe está acabado. Todos los jefes lo están. No me interesa. ¿Pero a que tenían preparado un regalo de bienvenida, como con los bancos cuando abres una cuenta y les dejas tu dinero, a que sí? Es que tiene que haber una olla a presión, la huelo.”

R1: “No. El jefe dice que usted tiene que venir y así será. No oponga resistencia.”

JFZ: “¿Resistencia? Ahh, ahora lo reconozco. Ese zum….”

R1, R2 y R3 se retuercen en el suelo. JFZ mira tranquilamente a R4, que vuelve a bajar las manos. Ni siquiera vió como sus tres colegas pasaron de atacantes a necesitados.

JFZ: “….bido… ya. Ese zumbido, hijo. Por eso pensé que ustedes traían una o varias ollas a presión. Son sus cabezas, vaya. ¿No lo oye?”

R4 asiente.  Diría que sí a cualquier cosa con tal de no contravenir al tipo que de inofensivo y flojo capullo menguó en diabólica laxitud de control.

JFZ: “Relájese, hombre. Estos tres están en los espasmos. Llevan años sin tenerlos. Así se quitan la mayor parte de cosas que amplifican el zumbido. Como por ejemplo la rigidez. ¿Usted no se nota tenso, también?”

R4 niega con la cabeza, mientras un no nononnono le sale como fuente de agua recién destaponada.

JFZ: “Dígale al jefe que no asome sus narices por mi ciudad, porque de ella no saldrá. Aquí hace rato que transferimos la Strom-Bo por la cara, aparte de comernos la simulación a cachos. Y que deje de jugar con el control remoto,  porque también forma ya parte de la Alianza. Que se desnude y corra por las calles. Creo que es su última oportunidad de caernos en gracia.”

R1, R2 y R3 se chupan en posición fetal el dedo gordo de la mano. R4 mira fijamente al joven fotógrafo zen que les alisa el pelo y les da suaves golpecitos en sus espaldas, mientras recita una litanía imposible de memorizar.

JFZ: “¿De verdad que no quiere una descarga, amigo?”

A la media hora, los cuatro se han recuperado por completo de su primera vez de catalizar. Están tomando unas infusiones en la cocina del joven fotógrafo zen.

R2: “Así que… ese es el famoso Strom-Bo-Raspador… increíble…”

R1, R3 y R4 miran por la ventana también. JFZ sigue buscando el azúcar, que nunca suele aparecer.

R1: “¿Cuántas manos necesita exactamente, Furlock?

JFZ: “¿Furlock?No sé cuantos necesitará ese, pero con 30.000 catalizando a la vez, la simulación se cae en cuatro segundos. O puede que menos. Segundos, digo. ¿Y ese Furlock, quien es? Si necesita una descarga, que me lo traigan, jajaja.”