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per-sonnare

per-sonnare

Os recomiendo insto a que os hagáis YA con algún instrumentillo musical, y si es pequeñito y lo podéis llevar con vosotros, mucho mejor.

Es imprescindible que produzca ese instrumento sonido o sonidos que os gusten. En mi caso uso los crótalos o platillos pequeños. Con uno es suficiente, porque cualquier superficie densa sirve para activar el sonido con un poqueño toque.

El siguiente paso es sintonizar con ese sonido, eso es hacerlo sonar hasta que quede anclado en vuestro interior y lo podéis activar así por dentro las veces que queréis. De vez en cuando, y especialmente cuando las cosas aprietan, conviene sacar el instrumento y reforzar con el sonido de nuevo.

 Cada vez que notéis un pensamiento crítico, un pensamiento negativo, un pensamiento “perdida de tiempo”, un pensamiento repetitivo, etc. … se aplica primero el sonido interior y si no es suficiente, el sonido del instrumento.

Como si queréis obligaros a no andar ningún paso que no esté dado por el sonido interior o del instrumento. Lo que es la meta, es la acción en sí. Ese sonido os procurará la capacidad de fijaros en lo que precisáis y precisamos.

Es el escudo de defensa de mayor potencial, y con cada día de usarlo, se vuelve más y más efectivo.

Notas:

Al principio de obrar con el instrumento, vaís a percibir un segundo sonido, normalmente a los pocos segundos de haberse dejado de escuchar el sonido que habéis producido. Es una especie de pitido agudo, normalmente localizado un poco más en el oído izquierdo. Ese sonido es lo que normalmente os llega, y su función no es otra que la de tener vuestros cerebros medio locos. Al haceros consciente de ese sonido, su poder mengua, aunque siga molestando. Molestará hasta que se apague la fuente de ese sonido, así que no hacerse ilusiones o querer luchar contra el. La respuesta es producir vuestro propio sonido, ser capaces de recordarlo, ser capaces de reproducirlo, ser capaces de fijaros en ese, vuestro sonido.

A medida que apliquéis vuestro sonido a los quehaceres, vais a desarrollar capacidades de percepción que os tendrán durante un tiempo en ascuas. Vuestros cerebros funcionarán entre el triple y cincuenta veces más rápidos que los que aún no producen su propio sonido como vosotros. Ese desfase es tremendo, y tenéis que obligaros a ser pacientes in extremis con cualquiera.

También se agudizarán vuestra vista, vuestro olfato, tacto y capacidad gustativa.  Si pasais por un breve episodio de urticaria, también se habrá liberado la piel de particulas endurecidas y que impedían la percepción por este órgano. Esos granitos no son otra cosa que defensas endurecidas por el impacto del sonido molesto y ajeno (pitido). Rascaros con guantes, aunque alguna que otra pequeña herida puede ser beneficiosa para acelerar la recuperación de la piel como órgano perceptor-amplificador-captador.

Vuestros cuerpos entrarán en una fase de elección de alimentos. Si hacéis sonar el instrumento en el supermercado, mercado, etc., vais a comprar mucho menos y posiblemente algo distinto como de costumbre.  Si revisais el cesto de la compra antes de poneros en la fila de la caja, volved a hacer sonar el instrumento. Eso eliminará posiblemente dos o tres artículos que se colaron. Al salir del supermercado estaros atentos a las repeticiones que vuestro cerebro aún arrastrará de ese lugar (música, mensajes, colores, sensaciones) y eliminádlas con vuestro sonido propio.

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