(Proviene de las declaraciones del acusado 1)

Expediente: 49393/332/2023
Instructor: El Ministerio Fiscal
Contra: xxxxxxxxxxxxxxxxxx

Extracto de la vista del 23 de febrero del 2024, vista celebrada en los juzgados especiales contra el econocidio, búnkeres de reclusión en la Antártida bloques 45 al 50, nave 18, sala 11.

Mf= Ministerio fiscal
Ac1= Acusado uno
Ac2=Acusado dos
Ac3=Acusado tres
T1=Testigo uno
T2=Testigo dos
J=Juez

Acta octava, ronda interrogatoria segunda. En el estrado el testigo Gutalco Pruas, Manuel.

Mf: Diga su nombre, procedencia y profesión al tribunal, señor.

T1: Me llamo Manuel Gutalco Pruas, soy de un pueblo pesquero y de viñedos llamado Sanlúcar de Barrameda y de profesión pescador, su señoría.

J: La única señoría que hay en este tribunal, señor Gutalco, recae sobre mis cansadas espaldas. Diríjase con “fiscal” a la fiscal.

T1: De acuerdo su señoría.

Mf: Por favor diga a este tribunal lo que estaba usted haciendo la noche de autos, el nueve de febrero de 2012.

T1: Estuve pescando en medio del río.

Mf: ¿De qué río estamos hablando y a que altura de algo que nos pueda servir de orientación?

T1: En el río Guadalquivir, señora fiscal. A la altura del Inesperado.

Mf: ¿Qué es el Inesperado, señor?

T1: Un chiringuito de playa que cada año crece. Hasta que lo llamamos El Inevitable.

J: Que el comentario del testigo no conste en acta.

Mf: Ruego que se incluya, en vistas de investigaciones futuras sobre la mentira orquestada criminalmente de la “casualidad”.

J: Aceptada.

Mf: Señor Gutalco, míreme a mi por favor. Gracias. ¿Usted pesca todas las noches en el rio? ¿Qué utiliza para ello?

T1: Tengo una barquita muy mona con la que me paso prácticamente todas las noches en el rio, salvo cuando las redadas, claro.

Mf: ¿A que se refiere con las redadas, señor?

T1: Ya sabe, cuando los fardos de la droga y eso. Conviene quedarse en casa o salir a tomarse unas copas cuando eso, no sea le confundan a uno con un traficante.

Mf: ¿Qué suele pescar, señor Gutalco?

T1: Nada, hace años que no se puede pescar nada en el río, porque está contamininado.

Mf: ¿Contaminado quiere decir?

T1: Digo.

Mf: Bien. ¿Y cómo se desarrolló la sesión de pesca esa noche a la que la instrucción hace especial referencia al incluirle a usted como testigo de la acusación?

T1: Verá, era una noche especialmente fría y con un viento que no había yo conocido en mi vida. No era fuerte, señora, sino que penetraba malamente en los huesos, como una maldición de esas de viejas.

J: ¿Que quiere decir usted con maldición de vieja?

T1: Ya sabe, su señoría. Como una niebla que te come por dentro.

J: Prosiga, fiscal.

Mf: Por favor, amplíe la respuesta señor.

T1: Va, pues yo estaba con el motor de la lancha en marcha para no congelarme de frío, cuando escuché unos sonidos muy extraños, como de viejas muy malas volando alrededor de mi barca.

J: ¿No cree que podría tener alguna descripción algo menos ofensiva para las señoras de cierta edad?

T1: Si lo dice por lo de viejas, señor su señoría, pues no voy por ahí. Era un sonido viejo, pero sonaba a viejas.

Mf: ¿Antiguo querrá decir?

J: ¿Arcaíco?

T1: Esos dos también sonaban.

Mf: Bueno, dejémoslo. ¿Qué hizo usted cuando empezaron esos sonidos?

T1: Me cagué vivo, con perdon su fiscala. Me puse en el fondo, me tapé con unas mantas llenas de aceite de motor y me apretujaba las orejas para no oirlas más.

Mf: ¿Cuanto tiempo estuvo así?

T1: No lo sé, señora. Puede que un minuto, puede que unas horas. Perdi el control del reloj, señora.

Mf: ¿Qué paso a continuación? ¿Cesó el ruido?

T1: No señora, pero algo en mi se acostumbró a el.

Mf: ¿Algo en usted?

T1: Si señora. Tuve cuando tirado en el rincón unas visiones de cuando era niño.

Mf: ¿Visiones?

T1: Si señora, como las que tienen las vírgenes de mi pueblo, las santas digo.

Mf: ¿Y que veía en esas visiones, señor?

T1: A mi. O cosas que ya no parecían estar en el pasado.  La luz de la luna me recordaba a la misma luz que había visto y era cosa rara de sentir.

Mf: Vayamos por orden. ¿Qué quiere decir con que las cosas ya no parecían estar en el pasado? ¿Las podía tocar?

T1: ¿Para qué, señora? Ya los estaba tocando.

J: ¿Se refiere a que podía sentir como era entonces y al mismo tiempo como ahora?

T1: Eso es, su señoría. Yo era yo en el pasado y ahora.

Mf: ¿Y ese sentir le hizo sobreponerse al infernal ruido?

T1: Exastamente, su fiscala.

Mf: ¿Que hizo una vez que podía soportar el ruido?

T1: Me asomé por la mirilla de babor y le eché un vistazo a la cosa.

Mf: ¿Y que vió?

T1: Vi como cambiaban Doñana para que fuese otra.

Mf: ¿El Parque Natural de Doñana?

T1: Si señora. El mismo. Lo estaban cambiando por otro.

Mf: ¿Cómo lo hacían y quien lo hacía, señor?

T1: Unas cosas desde el cielo, como cuadrados muy grandes y negros. Se veían muy mal, solo cuando se movían. Y no sé como lo hacían, señora, lo siento mucho. Eso un servidor que no ha llegado a ingingniero.

Mf: Describa lo que estaba viendo, para que el tribunal pueda hacerse una idea.

T1: Es que no sé como describirlo. Es como que usted me ve ahora y cuando vuelve a abrir los ojos yo soy otro. Usted sabe que soy yo, pero yo tengo cara de otro, cuerpo de otro y yo que sé. ¿Me entiende su señora?

Mf: Perfectamente, señor. Me esta describiendo que la naturaleza de Doñana fue cambiada ante sus ojos por otra.

T1: No señora fiscala. Es la misma, pero los árboles son otros, la arena es otra, absolutamente todo es otra cosa.

J: ¿Vió algo así alguna vez?

T1: Nunca, pero sentí el mismo miedo de una vieja en mi barrio, cuando yo era chico. Era muy mala.

Mf: ¿Qué pasó después?

T1: Cuando ya todo era otro, se fueron los cuadrados y se fue el sonido. Me largué al puerto para avisar a los demás.

Mf: ¿Con quien iba a contactar?

T1: Con todo el mundo. Si esas cosas son un peligro. Lo dejan todo del revés.

Mf: ¿Qué resultados tuvo su alerta?

T1: Fue terrible, porque nadie me creyó. Algunos habían escuchado esos ruidos espantosos, pero decían que eran de un barco.

Mf: Hasta que …

T1: … hasta que pasó lo de la Alianza. Pero a mi eso me daba igual. Yo ya sabía que nadie me iba a creer cuando tomé la decisión de alertar.

Mf: ¿Formó ese sentir parte de las visiones que había tenido?

T1: Y seguía tendiendo, mi señora fiscala.

Mf: ¿Qué hizo una vez que comprobó que nadie le creía?

T1: Al día siguiente llevé a mi suegro a la playa para que echara un vistazo el mismo para convencerse.

Mf: ¿Y cual fue el resultado de confrontarle con los cambios que usted había presenciado?

T1: Me dijo que todo seguía exactamente en su sitio. Me amenazó con denunciarme a la policía si le ocurriera algo a su hija.

Mf: ¿Pensó que usted era un peligro para la sociedad y en especial para las personas cercanas a usted?

T1: No solo lo pensó, sino que lo dijo e intentó agredirme con el trozo de una farola que estaba tirado en la playa.

Mf: ¿Usted seguía viendo los cambios?

T1: Esa es la cosa, señora. Yo lo veía también igual que antes, pero también lo veía todo diferente. Era para volverme loco.

Mf: ¿Acudió a un especialista para averiguar si sufría algún trastorno psíquico o físico?

T1: ¿Mande?

J: Si usted se fue a ver algún doctor, hombre.

T1: ¿Al loquero? No, ni jarto de manzanilla.

Mf: ¿Cómo pasó el siguiente mes después de su experiencia?

T1: Estuve recluído en mi casa. No volví a pescar en todo el mes. Cada vez que tenía las llaves la lancha en la mano, volví a sentarme en el sillón y miraba o bien la tele o por la ventana. A mitad de mes tenía todas las persianas bajadas también de día. No tuve fuerzas para nada.

Mf: ¿Se encontraba mal físicamente?

T1: A ratos, pero estaba bien. Es como si me faltara todo lo que sabía. Me quedaba parado en medio de un pensamiento y dejaba de funcionar, señora. Era una cosa muy rara.

Mf: ¿Cuando salió de ese estado?

T1: Yo no me fue de Sanlúcar, señora fiscala.

Mf: Me refiero a cuando dejó de sufrir esa pesadumbre.

T1: Ah, eso. Pues a finales de febrero empezó a menguar la cosa y a mitad de marzo ya estaba yo pescando de nuevo.

Mf: ¿No habló más del asunto con sus familiares o amigos?

T1: Si, pero sin necesidad de que me creyeran. Las visiones me ayudaban en eso.

Mf: ¿En qué sentido, le ayudaban señor?

T1: Cuando peor podía ser la cosa, siempre me llegaba un momento de mi infancia y lo volví a vivir como le conté antes. Eso me dio tranquilidad para afrontar el día.

Mf: ¿Tiene algo que añadir a lo vivido en ese tiempo, digamos hasta el 20 de marzo del 2012?

T1: No señora, yo no le añado nada a eso.

Mf: A la vista de…

T1: Ah pues si que se añade algo. La pesca.

Mf: ¿A qué se refiere con la pesca, señor?

T1: Que volvimos a tener pesca abundante. Tanta que prácticamente saltaban dentro de los barcos.

Mf: ¿No había indicado antes que los peces del río estaban contaminados?

T1: Si, pero… ya no lo estaban.

Mf: ¿Cómo sabía usted que ya no estaban contaminados? ¿Encargó análisis?

T1: ¿Esa cosa de la sangre? No, claro que no.

Mf: ¿Se basaba en lo que veía, entonces, sin más pruebas?

T1: ¿Qué quiere, señora fiscala? Ya quisiera yo verla dudar de la salud de un pez si acaba de saltar un metro de borda y varios metros de mar con más de diez kilos de peso.

J: Bájese del estrado, señor. Le agradecemos su testimonio.

Fin de transcripción. Fda. xxxxxxx, secretaría general del tribunal contra el econocidio.

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pescando-en-el-pasado para que ningún otro pasado que no sea tuyo te arranque la posibilidad de estar en el presente