Kubrick, la verdad sea dicha de una vez, era mucho más cuco de lo que los Iluminati han podido tapar hasta ahora. Llegó lejos el chaval, pero ya se verá lo lejos que llegó, y la de patinazos que llegaron a pegarse y llegan pegarse los monstruitos detrás del telón.

***

Yo les puedo asegurar una cosa: La escena en “Odisea del Espacio 2001” que nos muestra las habitaciones blancas, con el astronauto contemplando esa vejez no es poca cosa. Quienes han explorado las sendas que llevan fuera del pasado, han pasado por ese decorado. Es prácticamente idéntico al que hizo fabricar Kubrick. Así que, Kubrick pasó por ese lugar con total seguridad.

***

Eso deja a los Iluminati en muy mala posición. No sólo significa que Kubrick se lo pasó en grande a la hora de asesorar a la Nasa para determinadas cosillas, como sería el diseño de los trajes espaciales o la propia nave de aterrizaje, sino que mucho antes ya se había propuesto aclarar algunas dudas, y en persona. Cuco, valiente y lo suficientemente determinado como para no achicarse ante nada. Especialmente lo último, eso es de grandes seres.

***

Así, el supuesto inicio de la relación entre los poderes Iluminati (la Nasa, Hollywood, Casa Blanca, otros y etc.) que las webs llamadas de todo por la doctrina sitúan a finales de las filmaciones de Barry Lyndon, o a los pocos meses de hacer fracasar las proyecciones en los cines, no es correcta. Más bien es sorprendente lo que viene a continuación: fue Kubrick quien se inventó el tema para poder acercarse a ellos, y no fueron los Iluminati quienes después le abdujeron. Se dejó abducir, porque ese era su plan. Meterse en medio.

***

A los Iluminati no les costó nada hacer fracasar la obra maestra de “Barry Lyndon”, pero sucumbieron ante la obra maestra de “Odisea en el Espacio 2001”. Lógico, porque el bueno de Kubrick hizo esa última para que coincidiera al máximo con dos núcleos. El primero, los propios Iluminati y su sangrienta relación con el satanismo, y el segundo, aquellas y aquellos que a pesar de los Iluminati y sus planes iban a conocer el presente, deshaciéndose del pasado y de la simulación.

La escena antes comentada es clave para reconocerlo. Esa escena está dedicada a quien es capaz de encaminarse fuera del pasado. Ningún Iluminati la pilla, aunque pueda querer comprenderla las veces que quiera. No sirve, porque no “reconocerá” las salas, sino que “comprenderá” el juego de la vida eterna (precisamente el juego de los Amos, ya se llamen Iluminati o similares desperdicios).

Eso, es de genio.

***

Luego ya sabemos el resto. Kubrick comenzó a no dejarse ver más en público, se metió en sus proyectos como si el planeta entero le estuviera persiguiendo. Alguien debió de avisar finalmente a los reptiles que aquel tipo les estaba minando con todo su trabajo. Lo verdaderamente fascinante es que eso lo provocaba Kubrick a propósito. Estaba eligiendo a su asesino.

***

Con lo que llegamos a comprender algo mejor el mundillo del famoseo. Determinados actores que triunfan sin ser capaces de articular una frase en condiciones son claramente del club sangriento. Los ejemplos de los Willis, Cage o Cruise son claros en eso.  Quien haya visto, por ejemplo, a Tom Cruise en acción cuando se viste de Cienciólogo sabe quien es el verdadero Tom Cruise después de escuchar precisamente frases que le salen como si estuviera surtido de motorbombas de fluidez. Kubrick sería uno más, como los Stone y compañía, si no hubiera muerto con “Eyes Wide Shut” (Ojos Ampliamente Cerrados). Stone morirá probablemente de viejo (probablemente), pero Kubrick elegió exactamente el tipo que todos apuntarán tan pronto que pasen por el decorado en su aproximación al presente.

***

No puede haber otro. Quien pasa por esas habitaciones, reconoce en el pasado. No le hace falta comprender, sino que reconoce a un genio como Kubrick, quien vio esas salas también, quien volvió al pasado con un plan, quien lo ejecutó y además se permitió incluso con su asesinato apuntar con total facilidad a su asesino.

***

tanta geometría debió de llamarle la atención al conocedor de la luz, el señor Kubrick

tanta geometría debió de llamarle la atención al conocedor de la luz, el señor Kubrick

Luego aquello del supuesto documental falso de “El Lado Oscuro de la Luna”. Bueno, más torpe que el asesino de Kubrick los hay pocos, pero algunos se dejaron ver en ese documental, que hicieron lógicamente ellos mismos para adelantarse A CIEGAS a las mil y una trampas que Kubrick había dejado. Sabían y saben que existen esas trampas, pero no saben cuales son, ni cuando despiertan a quien, ni como se puedan desactivar sin que revienten todos de golpe.

Kubrick los vió, los estudió, se montó su película y dos o tres más, y les abrió en canal sin decir ni mu. Pacientemente. Desde dentro. Logró salir, logró sobrevivir esa salida un tiempo y luego resultó que incluso invitó al asesino para que fuese exactamente el tipo más idóneo para quedar al descubierto. Desde luego, yo le aplaudo esa elección.  Si no hubiese habido un tipo tan perfecto para esa burda tarea de quitavidas sin neuronas, alguien tendría que haberselo vendido a los Iluminati para la ocasión.

***

Este texto puede parecer complicado de comprender. Normal, no está hecho para comprenderlo, sino para reconocer cosas. Esas cosas se reconocen cuando se anda por la senda del presente, que deja atrás al pasado como lo hace un avión a reacción con el sonido. Si no se anda en esa senda, el texto no tiene mucho sentido. No da claves que aguanten la mirada crítica. Si se anda en la senda del presente, todos que pasaron por esas salas y que conocían esa obra de Odisea en el Espacio 2001, le habrán rendido tributo inmediatamente al bueno de Kubrick. Digamoslo así: quien alcanzó esas salas en su camino hacía su presente, sabe quien es el asesino. Quien no, nunca lo encontrará.

***

***