Situación: Miguel Furlock se va a tomar un cafelito al bar. Son horas de poco movimiento. La barra desierta.

“Un café solo”.

– “Marchando”.

El camarero prepara y sirve el café. Entran clientes. La tele, situada a la izquierda, berrea una serie B. Un cartel enfrente de Miguel Furlock, pegado a la pared entre cafetera y copas reza “Prohibido hablar de la cosa con el personal”.

***

Furlock sorbe del vasito de café. El protagonista de la serie B, que no le llega con la imagen, pero sí con la voz, está enfrascado en una conversación de guión serie B. La protagonista le cuenta los pormenores del crimen.

Furlock sigue sorbiendo del café. Cuando la protagonista termina de decir que se trata de un caso asín y asán, asón y asún… el protagonista dice:

“Vaya! Este capítulo sí es interesante, no como todas las tonterías de los guiones de los anteriores!”

Furlock no mira la tele. Sabe que el protagonista pensó eso en ese momento. Sabe que acaba de anularse la simulación por completo.  Furlock sonríe.

“Buuuuuuuuuuuuuuuuuuuuum”

El camarero ha tirado un petardo como una bomba. Otro zombie más, mandado enseguida por la simulación para tapar como sea la brecha, para descentrar a quien las abre.

***

Así es mi vida. Antes odiaba a quienes hacían de serviciales zombies de la simulación.  Ahora sé que soy un privilegiado, y muy pronto no habrá zombie capaz de evitar nada. Tendrá que ser la simulación en persona, y eso… eso no le es posible.

***