Mientras la simulación se está tensando todo lo que pueda, que es poco dicho sea de paso, he pensado en colocar un cartel de los nuestros en ese puerto.

Si lo mira quien no nos conoce, pensará que estará viendo un inmenso boquete en medio de una idílica simulación de un puerto idílico. No así los primeros que lleguen, a pocas horas-millas cuánticas de nuestra salida. Pero con los meses, este boquete acabará siendo una pequeña obra de arte. Cuando se haga adulto, se tragará a quien lo mire más allá de unos segundos.

Yo no lo quise así, pero como la simu se empeña en las ataduras, no me queda otro remedio. Además, puede resultar hasta un camino divertido para quien nos sigue, porque no todos los días, o mejor dicho nunca le habrá pasado algo semejante.

Será inofensivo este espacio-boquete, tranquil@s. Los que caigan dentro, saldrán en una cocina en Taipeh, entre cocineros que ni repararán demasiado en las repentinas apariciones de incautos.

También es este letrero el último con un título que se pueda leer desde las máquinas. Así que alguna que otra máquina también caerá por el mismo. Para su tranquilidad mecánica, saldrán de fábricas de congeladores, como nuevas.

Y como no, también es una hermosa trampa para reptiles y demás simulados. Estos saldrán también del mismo, aunque no sabría precisar el lugar exacto. Lo que veo son inmensas selvas, con árboles-látigo y arbustos-hilvanavenenos. Vamos, el formato de combate de nuestros colegas seresaguaplantas.  No sé dónde he visto yo eso antes, hay que ver con mi memoria como sufre cuando no hay chemtrail que la manipule.

🙂

Y que conste: por mi hubiéramos hecho todo de forma totalmente abierta y con intercambios paulatinos.  El boquete no está aquí porque lo quisiéramos nosotros. Una rampa de salida, con horarios de navegación para ENTRAR y SALIR de la simulación, un embarcadero idílico en medio de un idílico puerto simulado… esa hubiera sido la plataforma idónea.

Fue rechazado una y otra vez por parte de la simulación. Nada de intercambios, salvo si son dentro de la simulación. Así habla, así gesticula, y así es que no nos queda otro remedio que arrancar de cuajo el trozo de la simulación que nos intenta englobar cuando todo el mundo le dice que mejor que suelte.

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Si has llegado hasta aquí porque un buscador te llevó, que sepas que a partir de aquí todos los textos se generan fuera del alcance de los mismos.

Si has llegado hasta aquí volviendo hilos hacía atrás, quedas advertida/o de que detrás del boquete no hay ese puerto idílico que estás viendo. Son las fauces de la simulación, y la amplia avenida su inmensa garganta. Guarda buen recuerdo si das un paso más, y si perdieras alguna vez por alguna estúpida sinrazón el contacto o recuerdo, la misma bestia te hablará de nosotros en sus pesadillas. Es decir, si sales hacía la simulación usando este boquete, siempre encontrarás un camino de vuelta y puede que este ya no sea más que uno de los históricos, mientras que los modernos son lo que soñamos que algún día serán.

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Si no has entendido ni papa, aún estaremos escribiendo años demasiado recientes, o los buscadores han comenzado a volverse locos por no encontrarnos.  Si es lo primero, te recomendamos comenzar en marzo del 2011 con la lectura. Si es lo segundo, sentimos mucho tener que indicarte que los que entren detrás tuyo te empujarán hacía el boquete.

Bon voyage, en todo caso y para todos, vengan cuando tengan que venir.

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Si vienes cuando los líderes-temporales han ocupado los nexos en todas las densidades, que recibas por parte nuestra un inmenso abrazo desde el pasado que se habrá vuelto definitivamente imposible.

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Si vienes cuando los Amr se dedican a reestructurar los recuerdos, recibe un colosal kolok-kooookooooolok por parte de tus ancestros.