Celebremos un día al año el día del trabajador. Ese día, todos los trabajadores cobran un poco más, y los que no trabajan un poco menos.

El resto del año, todos los trabajadores trabajan voluntariamente. Los que no trabajan voluntariamente, no trabajan. Los que trabajan no cobran ningún extra por su trabajo. Los que no trabajan no cobran menos que cualquier trabajador voluntario.

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Todos cobran. Todos gastan.

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Eso nos sale más barato que el sistema actual. El coste de un trabajador no es el coste que tiene la empresa, sino la sociedad. Una revisión de esos gastos, y enseguida se comprende que cada nómina de 1000 euros representa un coste de 14.500 euros a la sociedad. Según el aparato estatal es más, o es algo menos.

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Incluso si sólo los que trabajan por vocación seguirían trabajando, la sociedad funcionaría mejor que con el actual sistema. Esas empresas harían productos mejores. Durarían más los productos y se dañaría menos al equilibrio. Incluso los bancos podrían seguir existiendo, cuando en el actual sistema su ocupación total ha terminado con instalarles la caducidad obligada. Todos cobrarían, todos pagarían. Quienes solicitaran prestamos para empresas no se irían para fundirlo en ocio. Son trabajadores voluntarios. Se mueren por llenar su día con actividad voluntaria. Echan veinte horas sin pestañar, sin día libre. Descansan cuando observan el fruto de su esfuerzo. No antes, ni porque algún aparato estatal o bancario se lo impide.

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A los cinco años habría más trabajadores voluntarios que aquellos que no trabajan. A los diez años sólo un porcentaje ínfimo estaría paseándose sin hacer absolutamente nada. Muchos menos que el paro actual echa a las calles y hunde en la desesperación. Un mundo más alegres.

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Celebremos el dia del trabajador. Ese día sí cobrarían un extra. Algo simbólico. Les recordaría a tiempos en los que la voluntad no existía para impulsar la vida. Celebrémoslo, descontando a quienes no trabajan en absoluto un importe simbólico de su paga del día. Para que puedan recordar tiempos en que no hubo voluntad de existencia siquiera.

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