Hace unos días, Chrisol me dejó una hermosa contestación sobre el tema en Starviewer.

“Respecto a las esferas que se observan en tus imágenes de ayer, pues llevan años ahí arriba, pero como bien dice Ogamov, es ahora que pueden documentarse. Cuando niña, hace unos 33 años, me gustaba mucho subir a la terraza y posarme sobre ella para ver las nubes y jugar a encontrar figuras de conejos, rostros, etc, eso que casi todos hemos hecho… Pues varias fueron las veces que después de ver el prana, comenzaba a ver esas esferitas que iban y venían, no era fácil verles a simple vista, tus ojos debían llevar ya varios minutos exponiéndose a la luz solar indirectamente para poder ver aquello que viajaba mucho más arriba de la altura de los aviones, cuando lo comentaba con mis papás me decían que eran las naves de la NASA en aquel entonces yo sabía de ángeles y aún no tenía idea de que estos podían transportarse en naves, pero sí fueron los primeros pasos que dí para ir encontrándole respuestas a esas inquietudes. Entonces, sé que has visto videos donde se les hace responsables de los chemtrails y ahora tu propuesta es que limpian los mismos… creo que solo tú tienes el poder de que ellas interfieran y distorcionen tu entorno (realidad) de acuerdo a tu pensamiento. Lo que tú creas que hacen ahí, eso harán…”

He pensado mucho sobre este tema, y por mucho que miro las imágenes, no me ayudan. Incluso aquellas dónde he podido eliminar todas las dudas técnicas, incluso esas dónde usé dos o tres cámaras para ver si no me estaba comiendo un marrón.

En cambio sí sé y siempre supe que ningún avión de esos, ni ningún chemtrail iba a ser capaz de evitar el progreso del ser humano. Ni mil millones de Bilderbergers con mil millones de planetas ejército, coronados y con la sangre azulada de tanto cobalto y cocaína mezclada.

Cuando ví las primeras cositas raras, también pensé en primer lugar que simplemente eran manifestaciones físicas de lo que estaba ocurriendo a nivel psíquico, tanto en general como en particular. Luego me atrapó el cazador en mi, y no fue hasta la visita de Paco que me di cuenta de eso, y que él simplemente me estaba copiando, poniéndo de lo suyo dónde piensa que es menester.

Esa caza no llevará a ningún sitio. Acabaría volviendo a orígenes que en su día sirvieron, pero que ahora y ante los cambios, más que nada absorben y desvían la atención. Es la reacción del niño ante un universo nuevo, que se queda pilladísimo con lo primero que le sale del baúl. Espero ser capaz de evitar que me pase con cada cosa nueva que descubra, porque a buen seguro os tengo a tod@s mareadísimos.

Volveré a usar las cámaras para mostrar la sabiduría y belleza de la luz. Ahora sé que sirven hasta en Marte, pero otros planetas pueden esperar. El que es una maravilla es éste, y quienes habéis estado hoy – igual que yo – mucho más alejados de la red que en otros días, estaráis de acuerdo con esa afirmación. Qué mundo más increíble el nuestro, y cuánta falta hizo que volviera la luz. Parece estar limpiando miles de años por dónde pasa.

Ahora viene un grandísimo salto evolutivo. Es de esas distancias que dices que te la vas a pegar seguro (me viene a la mente la escena de Matrix I, en la que el protagonista cree que puede saltar su miedo, y se la pega, bueno casi). Pero que saltas, porque nadie quiere volver del edificio del que acabamos de salir por el tejado.

Es un salto evolutivo que vamos a tener que experimentar dentro de nosotros mismos. Todos llegaremos al otro lado, eso sí que ya es seguro, y si me quedaba alguna duda, esta semana la ha despejado como lo hizo hoy el Sol a las “porquerías de los nenes”, para citar a Paco.

Yo pensé que no. Mi principal ocupación en los últimos años era el estar siempre buscando el interruptor, aquel que aseguraría que nadie se tuviera que quedar atrás. Aquel que asegura que todos pasarían bien, incluso más que bien. Me sentí obligado a no ceder nunca, en no dejar pasar ninguna oportunidad, en revisar hasta el último detalle de todo para dar con pistas para encontrar a ese “interruptor”. Es increíble que no me diera cuenta durante esos largos años que pensara en un “interruptor”, y no en un “conmutador”, o “activador”.

Iba como un cohete, una y otra vez en busca de apagar la Matrix. Desde niño chico, hasta hoy por la tarde, cuando caí como un plomo en la cama.

La Naturaleza nos programa en parte, otra parte la traemos nosotros. Una parte desarrollamos con el tiempo. Otras se nos integran desde el universo, del Sol, desde la Luna y de hecho desde cualquier cuerpo que sea capaz de emitir en alguna frecuencia, aunque sean reflejos que haya modificado con su cuerpo sin moverse.

La nueva sociedad no nace ahora, nació hace muchas generaciones. Sólo la Matrix puede hacer ver que la vida tiene caducidad, que los plazos son cortos, y que el universo se reduce a cuatro años de poder. Tres reglas de la misma, tan extendidas que se creen que forman sociedad. Tres mentiras, que no se hacen verdades aunque las hayan metido con fármacos.

En cambio, fuera de la Matrix, no existen limitaciones. Las bolitas harán y hacen lo suyo, pero están porque nosotros queremos que estén. El mensaje de Chrisol es clave, mis conclusiones simplemente lo corroboran con la experiencia personal.

A medida que aceptemos que somos los verdaderos Jardineros de este planeta, todo nos irá mucho mejor. Jardineros responsables, que no esperan a tener que llamar a las bolitas para que limpien el desaguisado, sino que no ensucian en primer lugar. Es más simple de lo que parece. Es un tema físico, y si no ensuciamos la atmósfera, la luz nos llevará al siguiente escalón en volandas. Es suficiente con contemplar días como hoy, para saber que la luz nos puede activar tantos resortes como queramos. Con una claridad así de vista, nada turbio es capaz de engañarnos por mucho tiempo.

Hoy, por la tarde y antes de acostarme, pensé en que yo había nacido amando al planeta, y que poco a poco se volvió ese mundo tan maravilloso, lleno de colores y luz, en un mundo tenebroso y oscuro, nublado y gris. Volví atrás a esa infancia, viajando a la vez con todo el planeta bajo mis pies, en espirales hasta llegar a ese 1970 en las que estoy sentado en mi árbol favorito, a unos cinco o seis metros de altura, y no necesitaba más que eso para sentirme bien. Comparé los cielos, y eran los mismos. Comprendí que nunca hubiera sabido apreciar la belleza de la luz, si no la hubiera sentido alguna vez, y si no me la hubieran arrebatado durante los siguientes 40 años.

No sé si realmente fue necesario todo lo que ha pasado con el planeta en los últimos largos decenios. Sé que unos pocos años arreglarán casi todo, y esto volverá a ser el paraíso que siempre fue. Fue un modo de presionar a la humanidad, y a todos los seres. Tenía sus objetivos. Tenebrosos, como los cielos que fabricaron con nuestro esfuerzo. Un infierno, eso es lo que hicieron con el planeta y con la vida.

Y que nos gustó. Y que nos atrapó. Y que defendímos. Y que amábamos. Y que no quisimos echar de menos. Y que abrazábamos cuando las penurias se resolvían.

Nunca hubiera ocurrido, sino hubiéramos estado abiertos a que pasara. Benevolentes con la causa. Patriotas del futuro negro. Defensores de la más absoluta locura de despilfarro posible, frente a las necesidades más acuciantes de la mayoría de los habitantes humanos. Nunca ninguna imagen fue suficiente para cambiar eso, y ahora es la luz que consume tanto las imágenes como el pasado.

Ahora ocurre porque ya no podemos más, ni siquiera las y los que están en las esferas del poder. Se nos ha acabado a todos el discurso. No queda caza que valga. Unos cuantos días de luz de verdad, nada más.

Juan, el peluquero de la calle San Juan me lo dijo hoy. Que la tele sólo podía triunfar si las personas no tuvieran la luz como la de hoy.

Todo va encajando suavemente y en todas las mentes. No existió ese interruptor que yo buscaba. Los vicios no se apagan.

Tampoco se encienden, o se activan. Son sustitutos. Les damos la bienvenida cuando aquello con lo que nacemos bajo el brazo nos resulta insuficiente para superar determinadas pruebas.

Tenía que haberlo visto hace mucho tiempo, pero no hubo luz que iluminara esos rincones en mi. Bueno, la hubo, pero no la quise ver, ni creer en mi. Está claro que la humanidad entera sintió hace no demasiadas generaciones que llegaba el gran cambio, el gran salto… y pensó que no estaba preparada para nada. Que otros se aprovecharan de eso, tampoco me cabe duda, pero son lo de menos. El que un tipo de desarrollo u otro nos haya llevado al borde del precipio es mentira, porque de todas formas íbamos hacía ese precipio desde siempre, y todos juntos.

Fue el pánico de ver la brecha que había que superar. Y así, generación tras generación se frenaban, mientras que buscaban salidas alocadas en todas las direcciones. De nuevo, con la ayuda de ‘otros’ incluso, pero eso es secundario. Así se iba acumulando en nuestro camino no sólo la basura, sino también la evolución como otra basura más, otro muro más, otra barricada para no ver lo que se avecinaba.

¿Se acuerdan de que decía yo eso de subir a uno de nosotros para que pudiera ver por encima de todos que estaban corriendo en pánico? Pues eso es. Pero me equivoqué en la dirección de la mirada entonces. Pensé que había que ver al responsable, a la mano negra.

La dirección a observar era la otra, la que todos teníamos de frente, pero que los muros y barricadas impedía ver. La del salto que tocaba dar, y que no dábamos.

Hemos luchado contra nosotros mismos. Dentro y fuera. Sí, tranquilos. Los y las hubo que se aprovecharon de eso, porque sabían más, y se quedaban con el conocimiento para explotarnos. Pero de nuevo: da igual. No pintan nada esos actos en el terreno de hoy. Ahora un día separa civilizaciones enteras.

Bueno, ahora que he pulverizado el muro gris que tenía delante, sentía y podía hasta palpar… puedo empezar a prepararme como todos ustedes. Vamos a saltar, y de hecho, ya lo estamos haciendo.

Estoy de acuerdo con Chrisol. Se comprende ahora a los pocos que lograron el salto por encima del muro gris en tiempos en que todos formábamos parte del mismo. Hazañas increíbles.

Va a ser coser y cantar sin muro. Pregúntaros sino, amigas y amigos, porque nos encantaba saltar de niños, y porque la alegría de los seres vivos suele representarse en saltos y danza.

Bueno, me desconecto. Hasta el miércoles o el jueves. Un tiempo para encontrar el momento en el que tuve que cambiar para luchar por el mundo que se estaba perdiendo por miedo a la vida. Hará unos 45 o 44 años.

Y empezar de nuevo, en un mundo nuevo.

Abrazos,

Miguel

Fotografías que ha enviado Miguel hoy:

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epilogo_002_avion

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epilogo_004_ovni_y_puede_que_pájaro

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epilogo_vuelta_turística_Santa María La Mayor_con_ovnis

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epilogo_vuelta_turística_plaza_vistas_y_ovnis

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epilogo_vuelta_turística_por_Medina_Sidonia_esta_sin_ovnis

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epilogo_ElAmo_Los3lacayos_y_Jardinero_vigilando

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epilogo_007_macroPlantas_descanso_ovnis

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epilogo_los_ovnis-jardinero_están_conectados_al_Sol_como_el_polen_a_la_flor

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epilogo_vuelta_turística_por_Medina_Arco_Pastora_pájaro_y_ovni_perseguido

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epilogo_010_ovni_ovalado_distinto

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epilogo_011_ovni_jardinero_lleno

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epilogo_011_sunset_con_luna

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epilogo_012_ovni_pululando_en_dirección_al_sol

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epilogo_puesta_de_sol_sin_contaminación_invisibilidad_capa_inferior_de_la_atmósfera_transparente

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epilogo_el_Sol_tiene_mas_luz_y_parece_estar_delante_de_las_nubes_

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epilogo_puesta_hasta_el_final_sin_contaminacion_limpieza_a_ras_de_suelo_hasta_la_stratosfera

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