Hola.

¿Tendrías una botella de agua a mano? Obsérvala un momento, toma un trago, saborea el gusto a … agua, espero. Ahora tapa la botella de nuevo, y revisa el proceso en tu mente. ¿Lista? ¿Listo?

Ahora imagínate que entra un señor en tu casa y te dice: “Eh, acaba de subir el precio del agua un 3.000%. ¿Cuánta agua almacena en casa?”

no soy realeza, soy naturaleza

no soy realeza, soy naturaleza

Bueno, que bajón! Vamos a echar a ese tipo durillo de casa, y nos sentamos para hablar.
(En diversas casas de este planeta sale un tipo durillo volando por ventanas o puertas, algunas abiertas, otras no, según el caso).

El truco está en asustarte. El dinero, para que pueda tener “clientes”, lo que precisa es que sea capaz de convencerte de tener algo de  valor. En un mundo paradisiaco, dónde todos estamos saludables, sanos y felices, dónde la abundancia es la regla, el dinero no existe siquiera. No hay banqueros en lugares así, porque la gente vive su vida y no necesita de nada.

En cambio, si se destruye el paraíso, el dinero se hace imprescindible. Ya no queda nada de lo que daba antes del dinero, y sólo el dinero puede traer lo necesario. Eso sí le gusta al banquero, como comprenderás. Al banquero, y a quien inventó el dinero, es decir quien inventó a los banqueros, y quien los dirige generación tras generación.

Obsérvalo, amig@. Cuánto más dinero, menos naturaleza.

no soy realeza, soy naturaleza

no soy realeza, soy naturaleza

Lo malo es que la naturaleza se acaba. Entonces el dinero tiene un nuevo problema, que es que ya no encuentra cosas que valgan de verdad. La mayoría de las cosas están hechas con dinero, no con naturalidad o naturaleza. Así es como el dinero comienza a valorarse a si mismo sobre todo lo demás, y se comprende capaz de impulsar a todo lo demás.  En ese momento de su existencia, el dinero es la sonrisa en persona, invirtiendo en si mismo una y otra vez, creando todo tipo de cosas completamente inútiles o sin arte directamente, que habla de la ausencia fatal de naturalidad.

Viene la crisis, el empacho, el cansancio, la repetición… y el dinero se asusta de nuevo, porque ahora los que ya no pueden vivir un poquito mejor, sino mucho peor, van a por los responsables. Ese es el momento en que el dinero aprieta el botón de la destrucción con fuerza inusitada, y comienzan las guerras, los terremotos, los desastres, las enfermedades, las plagas, y en general la más absoluta ruina posible. Todo, absolutamente todo para entretener a esos millones y millones y millones de estafados, engañados, y sedientes de sangre. De la suya, pero con lo fácil que es manipular a esos millones, será la de millones en vez de culpables.

El dinero, cuando te asusta con noticias, es porque ya va muy mal. Está herido de muerte, e intentará quemar el planeta entero si con eso se puede salvar. Porque sólo piensa en si mismo, NUNCA en los demás.

no soy realeza, soy naturaleza

no soy realeza, soy naturaleza

Sólo quien piensa en si mismo puede hacerse con montañas de dinero.

Así que, cuando el dinero medio muerto llame a tu puerta, ofreciendo fajos de billetes llenos de sangre, acuérdate de este texto. Te dará fuerzas para seguir pensando en los demás.

Un abrazo,

Miguel

[Fotografías: Miguel Furlock]