El campo andaluz no aprende
- Publicado en abril 11, 2012
- Masocosmos
- el campo andaluz, no aprende
- Comentarios: 10
¿Tienes algo que decir? ¡A por ello!
Tu aportación creativa al acto: Cancelar respuesta
Contraseñas
Password/contraseña
para todos los textos
y entradas:
elo
Nube
agua
agua-alma
aguaalma
agualma
alinimales
Alto_Tribunal_contra_el_econocidio
Amr
aquello-que-sólo-yo-sé-hacer
band'aker
Baúl
beelepoc
brescida
campocorso
cuentacuentos
dosydosescinco
Dugbana
Ejercicios sanos para entrenar los músculos del presente
El CuentaCuentos
ELO
entradas
Fin del Scherzo
fotografia
full hd
furlock
galaxias
hacedores de galaxias
Jinquer
Kumpalag
Laana
luz
mahinder
milpelos
novela
obra
otros mundos
saga
sainz
segundo mundo
sherpa
simulación
sombras-baúl
sombrasbaul
TBW
vídeo
Yo creo en ti

No, MIguel… El campo andaluz no tiene la culpa. Es tan inocente y tan esclavo como nosotr@s, y está sometido a los mismos señoritos-caciques-explotadores que imponen su sacrosanta dictadura económica ante todo.
El campo andaluz (y el del resto del mundo) está deseando ser libre, dar vida a frescos herbazales que ofrezcan cobijo a miles de criaturas, bosques asilvestrados que susurren con el aire, den fresca sombra y rico humus, sencillas flores sin más misión que la de proporcionar alimento a los insectos polinizadores, árboles con frutas silvestres, pequeñas, feas, pero deliciosas, plantas replertas de misterios y remedios naturales… Eso quiere el campo. Eso sueña.
Pero, ya ves, lo fumigan, lo explotan, lo saquean… igual que hacen con nocotr@s. Lo mismo que en tu foto, es lo que ocurre sobre nuestras cabezas cada mañana.
Hay que devolverle la libertad al campo. No podemos pensar sólo en nuestras miserias, en lo injusta que es nuestra vida. El campo, el río, el mar, la naturaleza entera también pide socorro.
Un abrazo verde primaveral (hoy vi la primera amapola y me llenó de alegría)
Hola Riven!
Aquí nos referimos a la agricultura, forma de explotar el campo, visión socio-agraria, etc. cuando decimos “el campo andaluz”.
Un abrazo,
Miguel
Horario del campo: se entra a las 9 de la mañana, se plega (se “acaba” en catalán) a la 1 del mediodía; se enchega a las 15 horas y se vuelve a plegar allá hacia las 19 horas. Es decir: jornada de oficina trasladada al “campo”, o sea, eso que se entiende por “campo”. Sí, amigo Miguel, así es, el campo, sea de lo que sea está tan cristificado como que yo creo que es noble material para sacarlo en un artífice a modo de colgajo: sí, lo mejor una cruz, y en medio, crucificados, los árboles, las tomateras, los pimientos, los melones, las espiguitas de trigo… y qué se yo, porque Miguel, sabemos todos que el campo se ha tecnocratizado, ya no se va al campo en burra ni en mula ni se va andando: todos gozan de los alegres tractores que consiguieron y consiguen con su sudor (el sudor del campo), mediante alegres y vivos créditos de las cooperativas del “campo” o de las cajas del “campo” o de los bancos volcados a los “agricultores” para que éstos ya no vayan al campo ni en burra ni en mula ni vayan andando y se vayan olvidando de los sombreros de paja de las boinas y de lo que cuesta sacar palante los cultivos de los “campos”. Sí, Miguel, sí, y te cuento esto porque un tío pijoteras (donde yo estaba antes) en el “campo” de al lado, el pobre hombre (fontenero y electricista de profesión), tenía todos los Almendricos crucificaos. No sólo les había puesto esos horribles tubos negros para Engordar las Amendras en el “momento preciso”, es decir un mes o dos meses antes de la recogida y que pesasen más, sino que a los pobrecicos, les había Clavado los tubos con arandelas y clavos, y así todos los árboles, los pobres almendros y los tristes olivos: todos con Tornillos clavados en su cuerpo.
Así es Miguel, el campo, como tal ya no existe, todo el mundo que pretende vivir del “campo” goza de buenas maquinarias: tractores, sulfatadoras a lo bestia, tanques a lo bestia para herbicidas y otras lindeces… en fin…. si creemos que por comer vegetales o cereales comemos mejor… pues… sin comentarios.
Ni el andaluz, ni el castellano, ni el manchego, ni el murciano,… ahora los campesinos son empresarios y labran hasta encima del camino para recibir unos metros cuadrados más de subvención o sacar un saco más de producción (ya no es siquiera alimento, es “producto”), el campo como fábrica.
No estoy al día en el blog pero sigo por aquí
Llevo cuatro días sintiendo los pitidos fortísimos y constantes, a ver si se les funden ya las máquinas, leñe.
Hola a tod@s, soy nuevo por aqui, espero escribir mas amenudo.
Nube, no se a que pitidos te refieres, pero yo llevo con un pitido mas de año y medio, podrias aclararme lo de tu pitido, gracias de antemano.
Un saludo de paz y amor.
Hola a tod@s, soy nuevo por este bloc, es la primera vez que escribo, pero suelo leer vuestros comentarios, bueno queria preguntarte nube, que es ese pitido que tienes, yo tengo uno desde hace mas de año y medio, me dijeron que era un ACUFENO, pero la verdad es que es muy raro, hay dias que no lo tengo y otros me resuena constantemente.
Un saludo de paz y amor.
Bienvenido Rod!
Estoy liadísimo, así que la contestación en condiciones llegará en otro momento.
Abrazos, espirales
Miguel
Ana
Nube
Y es que, si “el campo andaluz” no rinde lo que los burócratas de turno deciden que tiene que rendir, y si no se cultiva lo que ellos quieren que se cultive, y como quieren que se cultive, te plantan la etiqueta de “manifiestamente mejorable”, y entonces apaga y vámonos.
Conozco a gente a la que le hicieron a arrancar olivos, ( Y luego más tarde les subvencionaron para plantar nuevos…). Todo siguiendo la última brisa del aire que les llegara de los economistas de dentro y de fuera. Y los pobres a los que les duele el campo, y que lo han cuidado, y lo han atendido, y mejorado como si fuera su responsabilidad (que lo era ), a esos ni caso. Si es que no se lo acaban quitando, de una manera o de otra.
( y conste que no tengo campo )
Hola Viejecita, Ana, Nube y Riven!
Es un tema espinoso, pero sólo para los humanos. La Naturaleza tiene su propio ritmo, y si los humanos creen que pueden mandar en eso, se clavarán todas las espinas posibles.
El campo andaluz, al igual que muchos otros áreas geográficos delimitados por cosas que no se comprenden, ya sabe que no debe de hacer caso a esas directrices. Aquí también tenemos campos que no han arrancado la vid, ni los olivos. Las y los que pasaron de depender de subvenciones, de hacer grandes fortunas, o de tener más que el vecino. Aguantaron durante los últimos veinticinco años contra viento y marea, y hoy por hoy son los pocos que se han mantenido en una línea sostenible para todo y todos.
Los otros, aquellos que siguieron las instrucciones, han devastado la naturaleza, y como no, la economía del campo. Han atraido todo tipo de intermediarios. Han convertido un vergel en un infierno. Hay campos en este mundo que durante los próximos 80 años no se habrán descontaminado lo suficiente, y los hay que ni con quinientos años volverán a ser lo que eran.
Esos otros se mantienen en sus trece. Siguen echando veneno. Siguen con la chulería del pelotazo agrario. Siguen con Monsanto. Siguen con chupar subvenciones, y convertirlas en todoterreno, deportivo, caseta en la feria, carro de lujo para el Rocío, y para que seguir, que todos los conocemos. Gente básica, enfoca-enfangando constantemente sus vidas a la explotación del prójimo.
Tampoco se libran los vasallos, que incluso de noche salen como antaño salieron sus padres, a destrozar con venenos que de vez en cuando acaban con uno u otro en plena faena.
El campo andaluz tiene oportunidad para regenerarse. Independiente del mercado, de los mercados, y de los políticos en nómina de esos mercados.
Lo sabemos las y los que hemos trabajado en el campo, que hemos conocido otras formas de tratar el campo, y quienes lo amamos aunque nos haya roto las espaldas mientras nos quemaba el alma fuera del espinazo.
Estamos hasta el gorro de los negados, que consideramos a nivel popular como “la plaga”.
No consideramos la naturaleza como “el campo”, sino que relacionamos con ese sobrenombre directamente a todos aquellos que se lanzan contra la vida existente más allá de sus cuatro paredes.
Sólo quien sabe sufrir puede comprender hasta que punto no será nunca capaz de restaurar los daños que llegó a hacer a la Naturaleza. Y vivir con ello, y saber que al menos por ahora ya no participa, y que pone todo de su parte para que quienes aún participen en la matanza, lo tengan cada día un poco y un mucho más complicado.
Esta es la hora en la que se levantan los poetas. Aquellos con las manos curtidas, con las miradas serenas, con la voluntad infranqueable.
Se posicionan.
Lesbos está por caer.
Miguel muchos campesinos de antaño, odiaban la tierra: esa que no les daba de comer, pero sí sufrimiento, agotamiento y no sabé qué iba a pasar mañana: si mañana iba a haber una tormenta de granizo, viento huracanado, lluvia torrencial, sol abrasador, tierra seca, muerta, donde no clavaban ni los antiguos arados, pero… luego… ay! llegaron (para los poetas vivos y muertos)… aquellos que tenían sus manos limpias, sus trajecitos de moda y bien planchados, esos… que no fueron ni “señoritos”, pero que se lo creyeron… y todavía se lo creen. Por eso muchos campesinos emigraron, hartos del hambre y de la angustia de no tener y tener nada más que miseria y hambre. Esos eran los campesinos de antaño.
Ahora hay campesinos que aman la tierra, pero estos son los campesinos modernos, los que viven en la “tierra”, tratan que sea una tierra “ecológica”, o sea eso que siempre fue y que ahora se ha etiquetado… El resto, ya lo has dicho tú: siembran sólo la muerte, el desconcierto y el hartazgo, el hartazgo y desconcierto de la tierra y la muerte de los seres microscópicos y los no-microscópicos que son los que componen el manto de la tierra, ese manto que es la piel de la Tierra, y que es de la que comemos, pero que, como simples piojos chupamos hasta el hartazgo la sangre de la madre Tierra. Eso es la tierra y el campo ahora: lo que no es, simples parcelas cuadriculadas a vista de avión o de helicóptero, ya no voy a decir de “pájaro” que eso es poético y ya no corresponde a estos tiempos de ahora, donde los “señoritos” que no lo son, se creen que las brevas vienen del Brasil, que los cocos de Granada, que todos los plátanos son amarillos gracias a la industria psicopharmacéutica, y que los huevos de las gallinas salen bajo las alas de éstas, ya que a muchos les da asco si se enteran que salen por el culo o por la cloaca de las gallinas, y llenos de caca, esa caca que debiera ser la vida de la piel de la madre Tierra, pero es que nadie lo entiende… nadie… mejor si la piel de la madre Tierra la desinfectan, la matan, y ¿estiércol?… ¡ay, por favor, mierda no, mierda no…!
Pues eso pa mierda ellos, un saco y una montaña de estiércol, a ver si regeneramos la piel de la madre Tierra, y luego a ver si flipamos a tiro de escopeta tiro-al-blanco a los avioncicos esparcidores de anti-lluvia y mata-vida, porque es eso: todo artificial, acabaremos con un cielo de aluminio, respirando a través de neuronas de plástico, y viendo por visores de infrarrojos como a simulación de ojillos, total paqué queremos los ojos, si hacen legañas ¿no?
En fin… sigue tú…