Ya sabéis que no tengo equipo para filmar el cielo nocturno. Aún así, no me he podido resistir hoy a intentar captar un objeto que aparece durante unos tres minutos, luego desaparece durante otros cinco (aproximadamente).

En concreto, se trata del sector grande de la constelación de Orión, un poquito a la izquierda de Beutelgeuse, si os sirve de referencia. Yo en mi descomunal desconocimiento del mapa estelar, diría que está a un dedo de distancia a las tres estrellas del centro de Orión. Para hacerme caso, vamos.

Aún así, las imágenes son mucho más explicativas y expeditivas. Se trata de exposiciones superiores a los 120 segundos, por lo que las estrellas, galaxias, etc. acaban siendo unas líneas de luz en vez de ser un punto. Normal, la Tierra gira, al menos eso dicen.

Pero…

beutelgeuse_001

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… no todo es vino en la viña del Señor, y menos en el firmamento inventado. Así, tenemos a un molesto puntito que no se digna a moverse.

Vamos ampliar la cosita un poco más:

beutelgeuse_002

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Bien. Este amigo no se mueve.

Claro que podía tratarse de un pixel muerto del sensor. Así que hice dos fotografías más, incluso con exposiciones más largas. Y no, no es un pixel muerto. Digamos que en la segunda y en la tercera ya no estaba. Si volvió a estar en la cuarta, ahora a dos dedos de Beutelgeuse, si se me permite esa rudimentaria indicación, ejem, geo-estelar.

Esto es simplemente una pizca del jaleo que hay en Beutelgeuse (su sector).  Hay mucho más, que a simple vista ya se reconoce incluso como totalmente anormal. Yo no voy a mostrar otras imágenes por ahora, porque lo interesante es que seamos muchas y muchos las y los que se dediquen durante unos minutos cada noche a contemplar el firmamento, y comenzar a ver que ese firmamento resulta mucho menos firme de lo que nos habían vendido. Resulta más bien firme-miente.

Es una experiencia individual, preciosa y que llena de felicidad.

En serio.