yemayeh

yemayeh

Érase una vez un montón de agua, y también unos pillos con electrodos. Le metieron carga al agua, y se mofaban de como se irritaba. Sacaban provecho del sufrimiento del líquido.

Un buen día, los pillos resbalaron por culpa de unas lluvias aceitosas que habían dejado el pantalán como una pista de hielo. Cayeron al agua.

No les pasó nada. Pero nunca más metieron los electrodos.

A Yemayeh no se le vence con el sufrimiento. Ni con la mala voluntad. Ni con la repetición.

A Yemayeh se vuelve, ya sea con ayuda o sin ella.

***